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NO TE VAYAS


La noche te descubre, te desnuda.
Los grillos, asombrados se inquietan;
la Luna y las estrellas te vieron
fascinante.
Es mítica tu belleza etérea e infinita.

La noche se perfuma extasiante,
la brisa, al rosarte, acezante;
tus ojos, irresistibles, incitan amarte;
tu voz, es cautivadora, difícil es rehuírte.

La noche te reclama acechante,
extraña tu hermosura en el cielo,
huíste para estar a mi lado como lucero.
¡No vuelvas mi adorada,  yo siempre te esperaba!

Mis manos construirán tu gran floresta,
en donde tu serás mi flor a presta.
Mi rosa de escarlata fragante y paradisíaca,
verás que hasta mi alma te ama.
¡Ay, de tu boca!

Te beso, pareciera que deliro,
me vuelve desbordante tu suspiro.
Tus manos itinerantes de seda,
me aturullan,
tu voz enfervorecente de tórtola me arrulla.

Amor, te esperaba, no me dejes,
motivo de mi vida te volviste.
Te amo en verdad, no te embermejes,
por cierto, es hermoso lo que hiciste.

Carlos Rafael

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TUS BESOS

Desde aquel atardecer grisáceo, 

cuando mustio el viento sollozaba, 

y el cielo azul se encapotaba, 

ya no volvieron tus besos rosáceos.


Se resecaron las flores del cielo

al saber que jamás regresarías, 

que ya nunca, jamás me besarías. 

Fue doloroso, no existe consuelo. 


Yo te extraño. Mi alma se entristece. 

Sin piedad, tu me estás aniquilando, 

a sabiendas que aún te voy amando. 

Y lo que siento es fuerte, no desfallece. 


Indetenible, el tiempo discurre, 

y por tí, mi amor va in crescendo, 

me parece que voy enloqueciendo. 

Mi existencia, mohino transcurre. 


Carlos Rafael

Imagen de red


NO LE DIGAS

Cuidado amor, que jamás se entere él,

que fuiste mi amada musa,

la que inspiró 

los versos más osados por tu

forma de amar;

que, con tu seráfica belleza, sin piedad

me enloqueciste, 

y me diste el roció de tu cuerpo

aromado a rosas,

la esencia de tu amor sublime.

No le digas, 

que en las noches de plenilunio,

copiosa me amaste,

y dichosa hasta tu cenit divino 

te consumaste. 

 

No le digas, que la Luna llena, 

todo lo sabe, 

y anonadada 

ha quedado por tu volcánico

amor prohibido. 

Por eso te escondió en su arcano

de oro, 

de historias inéditas de amores

proscritos.

Lo más importante, que jamás 

se entere él, 

que extraviado a besos encallé

las veces, 

en la parte más divina de tu

cuerpo. 

Por eso te volviste en mi poema 

de amor inédito. 

La más extática y alucinante, 

mi musa célica. 


Carlos Rafael




NOCHERNIEGO

Mítica noche con dosel de estrellas,

es debajo de ella que me transfiguro

y despliego mi incontenible condición, 

de militante irreductible del amor,

de la libertad, la justicia, la sonrisa, 

por la utopía de la humanidad, 

de historias nocherniegas reveladas, 

también de las que fueron censuradas, 

proscritas, satanizadas y perseguidas

por los mojigatos, hipócritas, genuflexos y la "verdad oficial"

¡bazofia repugnante de la especie humana!

Desde el sótano de mi cuartel de invierno,

con la mirada perdida, delirante

y sonriente 

incursiono en la ciudad que parece dormir; 

amante compulsivo de mis guerreras,

bebedor obsesivo del vino rojo,

desde los labios de ellas. 

También, amante de las “cándidas” o "inocentes"

victimadas cobardemente

por sus “príncipes azules”.

También amante de mis extravagantes ácratas,

libres, intelectuales incondicionales 

y bohemias. 

Buenviviente de tascas encubiertas, clandestinas 

y clausuradas, 

verdaderos territorios liberados,

por la acción subversiva

de los parroquianos

y recalcitrantes bohemios, siempre evasivos, renegados, 

rebeldes y enemigos jurados

del "contrato social" opresivo,

y del orden injustamente establecido. 

Solo capitulo incondicionalmente

ante los encantos de mis falenas

lujuriosas, hedónicas,

ninfómanas, pretenciosas, perturbantes e irresistibles. 

A veces, en mi soledad, cansado

de mi itinerante andar, 

encallo en cualquier lugar 

en una fría noche

orlada de estrellas,

con la mirada absorta

y extraviada 

en el inconmensurable horizonte. 

A veces, como un niño 

con mis cabellos desordenados,

me refugio bajo el arrullo subyugante de mi nereida edénica. 

¡Oh cuánta ternura! 

También añoro a mi amada ausente que una mañana,

súbitamente partió a la eternidad

¡sin decirme adiós! 

A partir de entonces, confieso

que ya no soy normal. 

En momentos de mi deprimente nostalgia, me autodestruyo…

¡Luego me alzo! 

A veces…cuando quiero.


Pablo Rojas

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ES POESÍA

Mi amada poesia del amor, 

fontana de versos exultantes, 

mi delicia y sacia con dulzor. 

Dichosa de encantos abundantes. 


De tu boca el vino del amor

sorbí con euforia deleitante;

y tu cuerpo de poemas con dulzor, 

me hizo tu poeta delirante. 


En tu voz de nereida hay amor, 

es poema que causa mi  locura, 

sensaciones extrañas con fervor. 

Y sólo tu puedes ser mi cura. 


Mi Antíope fuiste con candor, 

me diste las llaves de tu vida,

me volviste en tu corcel del amor, 

y tú, amazona, la fruída. 


Nos amamos con locura y pasión

en noches de Luna plateada. 

Consumamos inédita unión

que nunca sería olvidada. 


Es poesía ella... 


Carlos Rafael - mpl

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ME DUELES


El alma duele esta noche, 

todavía te reclama contrito;

mi corazón no siente el aire, 

languidece y se ahoga. 


La noche está más oscura, 

su cielo está desolado;

el viento brama dolido, 

y yo, al filo del abismo. 


Tu desdén, es implacable

pero, mi amor es irreductible

se resiste y arremete

contra tu proceder farisaico. 


Dices que todo se fue para ti, 

que ya no sientes, ni la vida. 

Y tu corazón lo endureciste, 

y yo,  aún amándote más. 


Tal vez sonríes con maldad, 

o quizá aún te escabulles

de la inmortal primavera. 

O quien sabe, ni ya estás. 


Pero ¿por qué mi padecer? 

Impreco enfadado contra tí, 

por la impostura de tu existir

y tu inconmovible corazón.


Carlos Rafael

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LABIOS DE CEREZO

Se petrificó

tu boca en la boira,

y ya no sonrió. 


Fríos tus besos, 

dejaste se escarchen. 

Quedaron tiesos. 


Ya no hay amor

¡oh tu rostro!  en rictus

¡oh Dios! hay pavor. 


En los jardines, 

las rosas ya no aroman, 

ni los jazmines. 


Pero, mi amor 

se resiste a morir. 

¡Muerde el dolor! 


Mis besos viven, 

guardan el sabor a ti, 

aún perviven. 


Cómo extraño

tus labios de cerezo

en mi otoño. 


Cuánto te amé

y cómo me amabas,

de tí, ya no sé. 


Carlos Rafael

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MI NEREIDA

Jamás pude  arrancarte de cuajo,  de mi corazón y pensamientos; fuiste llamarada de pasión,  y sin remedio, enloquecí por tí.  Avanza el tie...