Carlos Rafael
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Carlos Rafael
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Desde aquel atardecer grisáceo,
cuando mustio el viento sollozaba,
y el cielo azul se encapotaba,
ya no volvieron tus besos rosáceos.
Se resecaron las flores del cielo
al saber que jamás regresarías,
que ya nunca, jamás me besarías.
Fue doloroso, no existe consuelo.
Yo te extraño. Mi alma se entristece.
Sin piedad, tu me estás aniquilando,
a sabiendas que aún te voy amando.
Y lo que siento es fuerte, no desfallece.
Indetenible, el tiempo discurre,
y por tí, mi amor va in crescendo,
me parece que voy enloqueciendo.
Mi existencia, mohino transcurre.
Carlos Rafael
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Cuidado amor, que jamás se entere él,
que fuiste mi amada musa,
la que inspiró
los versos más osados por tu
forma de amar;
que, con tu seráfica belleza, sin piedad
me enloqueciste,
y me diste el roció de tu cuerpo
aromado a rosas,
la esencia de tu amor sublime.
No le digas,
que en las noches de plenilunio,
copiosa me amaste,
y dichosa hasta tu cenit divino
te consumaste.
No le digas, que la Luna llena,
todo lo sabe,
y anonadada
ha quedado por tu volcánico
amor prohibido.
Por eso te escondió en su arcano
de oro,
de historias inéditas de amores
proscritos.
Lo más importante, que jamás
se entere él,
que extraviado a besos encallé
las veces,
en la parte más divina de tu
cuerpo.
Por eso te volviste en mi poema
de amor inédito.
La más extática y alucinante,
mi musa célica.
Carlos Rafael
Mítica noche con dosel de estrellas,
es debajo de ella que me transfiguro
y despliego mi incontenible condición,
de militante irreductible del amor,
de la libertad, la justicia, la sonrisa,
por la utopía de la humanidad,
de historias nocherniegas reveladas,
también de las que fueron censuradas,
proscritas, satanizadas y perseguidas
por los mojigatos, hipócritas, genuflexos y la "verdad oficial"
¡bazofia repugnante de la especie humana!
Desde el sótano de mi cuartel de invierno,
con la mirada perdida, delirante
y sonriente
incursiono en la ciudad que parece dormir;
amante compulsivo de mis guerreras,
bebedor obsesivo del vino rojo,
desde los labios de ellas.
También, amante de las “cándidas” o "inocentes"
victimadas cobardemente
por sus “príncipes azules”.
También amante de mis extravagantes ácratas,
libres, intelectuales incondicionales
y bohemias.
Buenviviente de tascas encubiertas, clandestinas
y clausuradas,
verdaderos territorios liberados,
por la acción subversiva
de los parroquianos
y recalcitrantes bohemios, siempre evasivos, renegados,
rebeldes y enemigos jurados
del "contrato social" opresivo,
y del orden injustamente establecido.
Solo capitulo incondicionalmente
ante los encantos de mis falenas
lujuriosas, hedónicas,
ninfómanas, pretenciosas, perturbantes e irresistibles.
A veces, en mi soledad, cansado
de mi itinerante andar,
encallo en cualquier lugar
en una fría noche
orlada de estrellas,
con la mirada absorta
y extraviada
en el inconmensurable horizonte.
A veces, como un niño
con mis cabellos desordenados,
me refugio bajo el arrullo subyugante de mi nereida edénica.
¡Oh cuánta ternura!
También añoro a mi amada ausente que una mañana,
súbitamente partió a la eternidad
¡sin decirme adiós!
A partir de entonces, confieso
que ya no soy normal.
En momentos de mi deprimente nostalgia, me autodestruyo…
¡Luego me alzo!
A veces…cuando quiero.
Pablo Rojas
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Mi amada poesia del amor,
fontana de versos exultantes,
mi delicia y sacia con dulzor.
Dichosa de encantos abundantes.
De tu boca el vino del amor
sorbí con euforia deleitante;
y tu cuerpo de poemas con dulzor,
me hizo tu poeta delirante.
En tu voz de nereida hay amor,
es poema que causa mi locura,
sensaciones extrañas con fervor.
Y sólo tu puedes ser mi cura.
Mi Antíope fuiste con candor,
me diste las llaves de tu vida,
me volviste en tu corcel del amor,
y tú, amazona, la fruída.
Nos amamos con locura y pasión
en noches de Luna plateada.
Consumamos inédita unión
que nunca sería olvidada.
Es poesía ella...
Carlos Rafael - mpl
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El alma duele esta noche,
todavía te reclama contrito;
mi corazón no siente el aire,
languidece y se ahoga.
La noche está más oscura,
su cielo está desolado;
el viento brama dolido,
y yo, al filo del abismo.
Tu desdén, es implacable
pero, mi amor es irreductible
se resiste y arremete
contra tu proceder farisaico.
Dices que todo se fue para ti,
que ya no sientes, ni la vida.
Y tu corazón lo endureciste,
y yo, aún amándote más.
Tal vez sonríes con maldad,
o quizá aún te escabulles
de la inmortal primavera.
O quien sabe, ni ya estás.
Pero ¿por qué mi padecer?
Impreco enfadado contra tí,
por la impostura de tu existir
y tu inconmovible corazón.
Carlos Rafael
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Te siento en el aire de la noche aromada a ti;
tu piel de verano, tentación que deseaba ser amada.
La Luna asombrada, porque yo me sometía a tí,
oía gemidos extasiantes de amor, mi adorada.
Al verte, las estrellas presagiaron que habría amor,
el cielo se puso su mejor vestimenta azulada,
los pájaros repente despertaron al sentir tu calor,
tu voz endulzante fascinaba. Estabas agitada.
Incluso el silencio de la noche, con razón se rompió,
había oído tus suspiros extáticos felices;
el céfiro no pudo resistir a tanta pasión. deliró,
Así nos amamos, y caímos deshechos y de bruces.
Contigo descubrimos la extraña sensación con furor,
y supe entonces que motivas poemas con dulzura.
Al verte, me provocas pensamientos prohibidos de amor.
Tu voz melodiosa, es de niña colmada de ternura.
Me pierdo cuando veo tu belleza,
te pareces ficción.
Lo sabes, sonríes sonrojada por mi gran osadía,
entiendes que orates me has vuelto, es así mi pasión.
Fue lindo haberte conocido, mi amor es por todía.
Carlos Rafael
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Ha llegado la musa hay fiesta en mi alma. Mis poemas causa. La esperaba el vacío dolía. Yo la soñaba. La imaginaba, intensa de ternura...