Cómo no extrañarte,
si es imposible olvidarte;
cómo dejar de adorarte,
si fuiste el amor que yo soñaba
y has sido la mujer que tanto amé.
Sonrisa de primavera eterna,
seráfica y ahora tan silente,
dónde estarás que no respondes,
si tan solo me dejaras oír
tu cálida voz de niña hermosa.
Mis noches son tristes y desoladas,
mi alma sufre y te espera sollozante,
se muere por abrazarte.
Mis labios se resecan sin tu cuerpo,
y mis manos se entumecen sin acariciarte.
