La noche te descubre, te desnuda;
los grillos, asombrados se inquietan;
la Luna y las estrellas te vieron
fascinante.
Es mítica tu belleza etérea e infinita.
La noche se perfuma extasiante,
la brisa, al rosarte acezante;
tus ojos, irresistibles, incitan amarte;
tu voz, es cautivadora, difícil es rehuírte.
La noche te reclama acechante,
extraña tu hermosura en el cielo,
huíste para estar a mi lado como lucero.
¡No vuelvas mi adorada, yo siempre te esperaba!
Mis manos construirán tu gran floresta,
en donde tu serás mi flor a presta,
mi rosa de escarlata fragante y paradisíaca.
Incluso, hasta mi alma te ama.
¡Ah, de tu boca!
Te beso, pareciera que deliro,
me vuelve desbordante tu suspiro.
Tus manos itinerantes de seda,
me aturullan,
tu voz enfervorecente de tórtola me arrulla.
Amor, te esperaba no te vayas...
Carlos Rafael
Imagen de Pinterest

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