Después de tanto amor
es tan difícil creer que,
había cruzado el límite.
La amé demasiado.
Ella, estupefacta,
huía temerosa del amor.
Le dije que era mi poema
su rostro se embermejeció.
La amé a mi metáfora
de primavera floreciente,
besé su piel de pétalos
de rosa nívea.
Besé sus labios enmielados
con fruición ofuscante
y plétora su cuerpo
hasta alcanzar el fin.
Caí de bruces ante ella,
descubrió que la amaba.
Por eso se escondió
detrás del horizonte.
(Carlos Rafael)

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