Versos libres a la musa:
Fue tu clara presencia
que pulverizó el reseco otoño,
fue tu semblante refulgente.
Tu manera de amar ahuyentó
a la lánguida falsedad infame,
artera, cobarde e inmisericorde.
La sombra se recluyó en el fondo
de un abismo oscuro y gélido,
donde perecerá en justo dolor.
Fue tu dulce voz de seráfica
que reparó mi inocencia estrujada,
me devolvió la sonrisa de niño.
Ahora, puedo avizorar alborozado
el horizonte ostensible de la vida,
y debajo de mis pies el vil pasado.
Fue tu intensa entrega de amor
que me hizo olvidar el agraz pasado.
Tus besos rosados cautivadores fueron.
El Poeta Loco






