Un día, la brisa dijo que eras tú,
tenía tu fragancia;
la Luna llena decía que existes
de belleza irrestricta.
Te encontré cual flor extática
escondida en la noche,
tu dulce voz de ligia me encantó,
estabas encandilante.
La noche de Luna te hizo mágica,
no pude resistir,
mis labios humedecieron al verte.
Mi alma se alborozó.
Tú, mi primavera y verano,
aroma a rosa sensual,
piel de seda y curvilíneas.
Mi Calíope de amor.
Inenarrable haberte conocerte,
descubrí tu belleza,
nada cubría tus bellos pétalos.
Solo mis besos locos.
Esa noche fuiste inevitable,
dejaste que ame tu piel,
hiciste realidad mis sueños.
Mi alma no te olvida.
Todas las noches de Luna llena
te busco en tu lecho,
donde conocí tus encantos.
Mi boca busca tu piel.
Las estrellas dicen que vendrás,
que será fugaz,
y luego, a la realidad volverás.
¡Eres amor prohibido!
Carlos Rafael
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