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ESTARÁ ESPERÁNDOME


Cuando me encuentres

te sonreiré victorioso, 

surcaré ansioso allende el cielo,

donde está mi amada…


Desde esa infausta mañana

estará esperándome. 

Tú, muerte injusta con élla,

ahora serás mi justa muerte.


Allá, la amaré in perpetuum

en el fúlgido infinito del día,

donde el tiempo no existe, 

donde élla es maná del amor.


Sus sedosas tiernas manos blancas  

como brisa sentiré en mi rostro,

me enjugarán las lágrimas que derramé

desde su repentina partida, esa mañana.


Su melodiosa dulce voz volveré a oir,

sosegará a mi contrita alma;

sus hermosos ojos cautivantes,

serán el portal del edén.


Sus angelicales brazos me arrullarán, 

mis cabellos desordenados, 

sus enternecidas manos acicalarán,

como a un niño desamparado.


¡Muerte, no me venciste!

¡Ahora estoy con mi amada!


(Carlos Rafael)

Pinterest



EN CÍRCULO


No creí que caminaríamos 

en círculo,

dando vueltas en sentido

contrario. 

Volvimos a encontrarnos 

y reverdecimos. 

No sabíamos que todavía

nos amábamos. 


Extraña alegría sentimos

al abrazarnos, 

latieron aceleradamente

los corazones;

inentendibles balbuceos, 

y de súbito, 

un calido beso alongado. 

Fue la síntesis. 


Entonces ambos renacimos

con lozanía, 

volvimos a sentir la brisa

del amor. 

Cual cándidos adolescentes 

tomados de las manos, 

descubrimos que lo nuestro

es inmortal. 


Dijiste que conservabas

tu lunar, 

sabías que lo adoraba, 

y lo besé ansioso... 

Tu sonrisa y labios rosados

me hacían feliz. 

Te dije que te amaba más; 

decías lo mismo. 


En la quietud de una noche

de estrellas, 

cuando la Luna se asomaba

por el Prado, 

y las flores aromaban el aire, 

juramos no dejarnos. 


Carlos Rafael

Imagen de Pinterest

 


AURA AMORIS


Cuando yo beso tu boca

libera ignoto deseo

que a mi alma aloca.

Me causa intenso ardeo.


Como almíbar tus labios,

probé su sabor apetente.

Mi boca por ellos bravíos,

tu hálito era ferviente.


Y en tu rostro veía

bacán de amor tu sonrisa,

embelesante placía.

Por ti, se extasiaba la brisa.


Se asemeja tu rostro 

al pétalo suave de rosa.

Como de ti, no hay otro,

ni joya y súchil preciosa.


Ah, de tus cimas sensuales

parece desearan sus besos,

de mi pasión son causales.

¡Oh Dios! Tu andar cadencioso.


Tus ondeados cabellos,

parecen la noche de magia,

fragantes, sedosos y bellos.

En fin, para mí, es zahia.


Sobre tu dorso, hermosos

se esparcen tus negros cabellos.

Me desafían estuosos,

los amo, así son tan bellos.


¡Hay de tu vientre de vida!

raíz del amor infinito

y de pasión encendida.

Por ti es que tengo prurito.


Ya no habrá el olvido.

La noche, el día, el cielo

nos pertenecen mi vida.

No habrá jamás el desvelo.


Nos volveremos perpétuum,

el tiempo será de nosotros;

nuestro amor continuum,

distinto será a los otros.


Carlos Rafael

Imagen de red

ESTARÁ ESPERÁNDOME

Cuando me encuentres te sonreiré victorioso,  surcaré ansioso allende el cielo, donde está mi amada… Desde esa infausta mañana estará esperá...