Al fin llegaste,
hay fiesta en mi alma.
Y tu, lloraste.
Tu deslumbrante
llegaste de tu tierra,
de amor causante.
Tierna y hermosa.
¡Sí! tu eres mi estro,
mis poemas causas.
Noches de amor,
tenían nuestras almas
con tanto clamor.
Con alegría,
al final nuestros cuerpos
se amarían.
Te esperaba,
deseaba conocerte,
te imaginaba.
Yo te soñaba,
incluso de despierto.
Ya te amaba.
Nos abrazamos
fue tan emocionante.
Ambos temblamos.
Labios delgados
tentación prohibida,
dulces mielados.
Tierna sonrisa,
tu me embelesaste,
fuiste concisa.
Boca sedente,
tu mi fuente de amor,
yo impaciente.
Y me conoces,
te amé irrestricto
piel de mi goce.
Hénide dulce,
yo tenía ansiedad,
por tí, me abruce.
Mis sentimientos
en mi reviviscencia.
Tu y yo juntos.
Carlos Rafael - mpl
