Etiquetas

TU LLEGADA

Llegó la musa

hay fiesta en mi alma, 

la vi hermosa. 


La esperaba 

su ausencia dolía, 

no la olvidaba. 


Yo la soñaba

todavía despierto, 

yo la amaba. 


Es deslumbrante

como la Luna llena, 

de amor causante. 


Tierna sonrisa

es tentación mi musa, 

dulce poetisa. 


Boca sedente, 

ella, fuente de amor. 

Yo impaciente. 


Ella conoce

cómo ido la amo, 

piel de mi goce. 


Hénide dulce, 

cómo te extrañaba, 

yo me abruce. 


Carlos Rafael 

Imagen de red


NADA QUEDÓ


Nos dejamos caer, 

como hojas resecas

que el viento se las llevó.

Nada quedó de nosotros.


¿Qué nos sucedió?

El fuego que encendimos,

de pronto se extinguió,

ni cenizas han quedado. 


Luego, el silencio mutilante. 

Nos alejamos sin un adiós,

ya ni nos soñamos, 

ni siquiera nos hablamos.


Juramos amarnos siempre, 

y olvidamos que ambos

unimos nuestros cuerpos, 

y fuimos pasión unánime.


Ahora, muerde la nostalgia, 

mi alma llora algunas veces. 

Pronto conocerá el sosiego, 

entonces, te habré olvidado. 


Cuando te olvide, 

habrás muerto para mí, 

ni el recuerdo te salvará. 

¡Nada serás en mi vida! 


Carlos Rafael

Pinterest



ESTRELLA FUGAZ


Te vi dormida con tu negligé
blanco, sensual y transparente,
boca abajo y el dorso expuesto.
Tus cabellos de color castaño
esparcidos sobre tu espalda.

Tu cintura, tus caderas esféricas,
tus cimas y muslos de fémina
enajenaron mi discernimiento.
Tu rostro hermoso se podía ver,
cual afrodisia, levantó mi ánimo.

El calor recorrió mis venas,
contemplarte me obnubilaba,
ansias de besar tu piel tenía,
tu boca sensual desafiaba;
mis manos, se estremecían
por acariciar tus encantos.

Silente, me acosté a tu lado,
no quería perturbar tu sueño,
mis labios no te soportaban
ardían de pasión irreprimible.
Sigilosos rozaron tu espalda
de piel sedosa y fraganciosa.

Mis labios descendieron
hasta tu delgada cintura,
indetenibles a tus caderas,
tus muslos y hasta el lugar
donde se esconde tu secreto.
Y sorbí sedente, tu ambrosía.

Seguías dormida divinamente,
con mis labios cálidos
te despoje de tu negligé albo,
transparente e instigador.
Me desbordé explorando
tu cuerpo de curvys, a besos.

De pronto, suspiraste acezosa,
intensamente me abrazaste,
nuestros cuerpos se fundieron.
Ardimos apasionadamente,
piel a piel nos cohesionamos.
Me dijiste: Prosigamos amor.

Irrestrictos nos imbestimos,
sin restricciones y sin cesar;
tus gemidos acelerában
a la conquista del apoteosis
del sagrado culmen del amor.

¡Oh Dios! sucedió lo indecible,
fuiste como una estrella fugaz, 
me hiciste estremecer de dicha
indescriptiblemente hermosa. 
Tú, causante de tanto amor.

Amanecimos exhaustos
y adheridos de tanta fruición,
tus ojos, aún tenían ansias;
y mi boca aún sedente por ti,
por el sabor de tu ambrosía
que hasta mi alma se embriagó. 

Somos autores de una historia
de amantes incorregibles,
copiosos y desbordantes.
Creamos formas inconcebibles
e inenarrables de amarnos.
Y tú, culpable de brevedades
de indescriptible satisfacción.

Carlos Rafael
Imagen de red



NO SE LO DIGAS A NADIE

(Versos libres)  Amor, tú eres mi número,  mi medida exacta; mi savia, mi alma,  mi goce, mi néctar,  mi climax, mi cielo.  Oh tu lunar que ...