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SE FUERON


Con el pasar irreversible del tiempo

tu amor se convirtió en otoño,

sus ilusiones estrujadas al viento,

nada pudo evitarlos, se fueron.


Hasta las rosas del jardín se secaban,

sin amor languidecían, infaustas… 

como tus labios que un día amaba,

y ahora marchitados, sin vida.


Tu corazón apasionado de antes

atrapado en el frío invierno,

como el claro manantial vaciado;

tu sonrisa, encogida en rictus. 


Alicaídas tus caricias huyeron

sus encantos perecieron insulsos,

desapacibles se volvieron de pronto;

tu susurro de amor ahogado.


Ya no es cálida tu voz que amaba,

su dulzura se ha vuelto arisca,

ya no incita al amor impetuoso,

se murió como candela sin fuego. 


Fue doloroso el final de lo nuestro

las promesas descubrieron tu trama.

Me alejé de tu invierno infame,

y por cierto, el amor se ha ido.


(Carlos Rafael)

Pinterest IA



LLAMADA DE AMOR


Aquella tarde de septiembre,
ella, de belleza ofuscante
y ojos que hablan de amor,
apareció súbitamente.

Sonriente y llena de ternura
con pasos firmes y resuelta
avanzó indetenible hacia mi
y me miró con tanta dulzura.

Con inusitada rapidez, 
su delicada mano derecha
retiró el barbijo de su rostro
de encanto aliciente.

Me abrazó efusivamente
como a un niño acongojado;
yo también la abracé fuerte,
luego, todo fue un sueño.

Me besó, también lo hice,
y besé lo que ansiaba de ella,
sus lindos ojos, los amé y amé…
Aun absorto estoy por ella.

(Lobo Solitario)


ME RENDÍ


Tus lunares, mis pensamientos trastornaron,

ni con tus melados besos se calmaron,

ni tus senos le devolvieron el sosiego. 

Yo por vos deliro, ardo como el fuego.


Tus lunares, encandilaron a mi alma,

que descontrolado, busca tener calma. 

Es tu rostro que te convierte en cautivante,

afiligranada nívea piel ardiente.


Tus lunares, desenfrenaron mis deseos

que los convertiste en locos apogeos. 

Tus lunares, ineludibles provocaban. 

¡Ah! que hermosura, cómo te amaba.


Tus lunares me sometieron sin remedio,

y capitulé ansioso a su asedio, 

los besé y acaricié alborozado,

y por tu amor quedé obnubilado.


(Carlos Rafael)



MUSITA

Las miradas del amor repente

coinciden en la ferviente

aventura con desliz hermoso.

Es audaz y maravilloso.


Olvidaron que aquella noche

se amaron con gran derroche. 

Delirantes al amor cedieron,

casi nada se prometieron.


Hay amores que a veces llegan

sin decir nada, no se quedan. 

Son fugaces de pasión ardiente,

de amor que fue inconsciente.


En la calle ni se dan miradas

son historias desmemoriadas, 

olvidaron las pasiones hechas

insensibles a las endechas.


Hay amores que jamás se lloran

ni se buscan, ni se extrañan, 

ilusiones que jamás florecen,

se olvidan, desaparecen…


Pero, cómo te amé mi musa,

de locuras fuiste la causa,

de aquel anochecer de besos

a tu cuerpo de embelesos.


(Carlos Rafael)

Imágen de Internet



FALSEDAD

 Después de una larga noche gélida

 que parecía inconclusa,

por fin tuve el ánimo para recorrer 

las cortinas de mi ventana. 

A mi espalda, la sombra mortal del pasado, 

huyó sobresaltado;

al frente, resplandecíó el nuevo horizonte 

aromado de rosas y lirios;

el coro melodioso de los pájaros, parecen 

darme una calurosa bienvenida;

el rumor de un manantial claro y transparente de agua

 me entrega su mensaje de vida;

la suave brisa de la primavera me acaricia el rostro 

y limpia lo que quedó de mis lágrimas;

un sabio pájaro en mi ventana, me da cátedra sobre la falsedad 

del amor de mi amada, su perfidia e hipocresía.

¡He vuelto en sí, ya no soy normal! 

¡Ya no soy el mismo¡


Carlos Rafael

DECÍAS


Me has dicho que no te siga

sabiendo que tanto te quiero,

me has dicho que no insista 

sabiendo que más te adoro.


Me has dicho que no te espere,

y este amor no se muere,

no entiende y te aguarda,

y cómo mi alma te guarda.


Me has dicho que me  amabas

y todo de ti me entregabas;

me pedías que no te dejara, 

llorando decías te amara.


No quisiera ni recordarte

tampoco jamás olvidarte;

cada vez te sigo queriendo,

por  ti me estoy muriendo.


Me desespera tu ausencia,

no tienes siquiera clemencia;

angustiante es tu olvido,

mi alma deambula herido...


II

 

Me dijiste no me sigas,

sabiendo que te quería.

Conseguiste que me caiga,

y yo, por ti me moría.

 

Me dijiste no me sigas

repente te silenciaste,

esperando te persiga.

Oh, cuánto dolor causaste.

 

Olvidaste que llorabas

diciendo que me amabas

tus encantos me entregabas.

Entonces, te adoraba.

 

No quisiera recordarte,

tampoco ni extrañarte

la nostalgia atormenta,

A veces se acrecienta.

 

Me duele tu ausencia,

no sabes lo que es clemencia.

Es increíble tu olvido,

después que me has querido…

 

Encendiste la hoguera

difícil es que se muera,

mi pasión no se apaga,

por ti es que se propaga.

 

Han pasado tantos años

y este amor no muere.

Aunque hubo tanto daño,

mi alma, es quien te quiere.

 

Aquel vino embriagante

tu boca me escanciaba,

yo bebía delirante;

e ido yo te amaba.


"Lobo Solitario"

imagen de pinterest


ORGULLO

 

Se aman aún en el silencio

más mutilante,

dolidos sus almas se angustian.

Desde muy lejos,

esconden atroz indiferencia.


Sonríen, están muy alegres

niegan amarse;

empero, sus almas se reclaman

penan y lloran.

Simulan y fingen ser felices.


Eluden lugares y canciones,

pero, no pueden,

la mente también no olvida,

hace que sufran.

Difícil dejar de extrañarse.


Son largas las noches de insomnio,

éllos, ansiosos;

contritos flagelan a sus almas, 

crueles sin pausa,

a veces, sus lágrimas desbordan.


Existen abismos que separan

solo por fuera, 

no quieren siquiera demostrarlos;

tienen orgullo,

mejor si esconden sentimientos.


Al verse un día en la calle

miran un lado;

se hacen tan fuertes, ni se hablan. 

Cómo se ignoran,

aunque desean abrazarse.


Sus almas ni piensan alejarse, 

nunca declinan,

padecen estoicos e impávidos;

más se quieren,

se buscan y sufren por orgullo. 


Jamás morirán los sentimientos

aunque los nieguen, 

el tiempo no mata a dos almas 

cuando se aman,

tampoco podrá el orgullo.


Carlos Rafael

MI NEREIDA

Jamás pude  arrancarte de cuajo,  de mi corazón y pensamientos; fuiste llamarada de pasión,  y sin remedio, enloquecí por tí.  Avanza el tie...