#Pablo Rojas#
SIN HISTORIA
#Pablo Rojas#
¿POR QUÉ NO HUYES?
(Versos libres)
Cuántas veces dimos por concluida
nuestra alocada historia de amor.
¿Y tú? aún estás de pie e inmutable.
No huyes de mi extravagante amor,
de mi dionisiaca forma de complacerte
y endemoniada forma de amarte.
No huyes de mis caricias epicúreas
y deseos irrestrictos de hacerte el amor,
sabiendo que lo nuestro es prohibido.
No huyes aun cuando te sorprende el alba
y el sol acaricia tu piel asperjada a miel,
después de ser amada en la noche de Luna.
No huyes, porque quizá te volví voluptuosa,
o tal vez en verdad me amas como te amo,
más allá de la realidad, irracionalmente.
No huyes, porque tal vez presientes que,
sin tu amor me moriré inevitablemente;
o tal vez sin mi amor también te mueras.
A veces, pienso que demasiado amor
nos está matando extrañamente,
por eso: ¿amor, por qué no huyes de mí?
Ríndete que yo también lo haré.
Pero, lloras y no puedes hacerlo.
Tampoco puedo hacerlo mi amor.
Carlos Rafael
DÍA 21
El 21 de marzo se cumplió tres años de la cuarentena o confinamiento en Bolivia, por el COVID 19. Trágica reminiscencia, aún duele por los seres perdidos. Pero, el amor, a su manera, también le hizo frente al malvado virus. Estos versos, florecieron en la peor adversidad, de la realidad de entonces, fue un atardecer en algún lugar de la ciudad, una tarde del 21 de septiembre ...
Aquella tarde de septiembre,
ella, de belleza refulgente
y ojos que hablan de amor,
apareció súbitamente.
Bondadosa y llena de regocijo,
de pasos firmes y resuelta
avanzó indetenible hacia mí,
y me miró con tanta ternura.
Con inusitada rapidez,
su delicada mano derecha
retiró el barbijo de su rostro
de encanto fascinante.
Me abrazó efusivamente
como a un niño ávido de calor;
yo también la abracé fuerte.
Luego, todo fue un sueño.
Me beso en la boca, también lo hice,
y besé lo que más amaba de ella
sus lindos ojos, los amé y los amé…
Aún absorto, sigo soñando con ella….
Resueltos retamos al tanatos,
andamos por las calles desiertas,
la lluvia nos empapaba, reíamos.
Sentimos una felicidad diferente.
(Carlos Rafael)
AMADA
La brisa trae tus besos
endulzantes a cerezos;
la Luna llena celosa
por tu amor, es envidiosa.
Las rosas tienen tu aliento,
en tus besos yo los siento;
las otras flores te desean,
con tu aroma se embelesan.
Aquellas tórtolas miran,
no soportan y deliran
por nuestras locas caricias,
para ellas, con malicias.
Amada, eres esencia
y causal de mi vivencia,
tu voz, arrullo de amante
tan dulce y extasiante.
Cuántas noches de amarnos,
de entregarnos sin cansarnos;
cuántas veces vivimos
y amados nos sentimos.
Carlos Rafael
YA ES TARDE
Amada, de tanto esperarte,
el poema también ha sufrido
no sabía vivir sin amarte,
de tanta angustia se ha ido.
Los versos marchitos por la pena,
se llevaron inermes el viento;
soportaron tu injusta condena,
vaciada de todo sentimiento.
Tus besos, caricias y gemidos
que ayer inspiraban los versos,
se volvieron de pronto esquivos.
Se fueron también tus embelesos.
¿Y tú?, todavía impasible,
ni la muerte del poema te duele;
entiende, ha sido horrible.
¡Inerte! ya nada te conduele.
Avanza con calma el cortejo,
en silencio se lleva tu poema,
los poetas están en trastejo
la muerte del poema es extrema.
Dolió, no viniste al entierro,
y tu poema se fue sin consuelo;
al amor lo mataste por yerro,
sufrió y agonizó con desvelo.
Ahora volviste, ya es tarde,
ya no eres la musa amada;
y en ti, la pasión ya ni arde,
es otra la musa adorada.
(Carlos Rafael)
CONDENA
Fría e indolente,
vaciada de vida,
despiadadamente
me condenaste
en la mazmorra
enmohecida
de tu corazón,
rodeado de barrotes
de indiferencia,
infranqueables,
sin poder huir.
Sin noches ni días,
languideciendo
con ayes de dolor
por haberte amado.
¿Cómo olvidaste?
¡Me dijiste que te amara!
Y te amé en verdad.
¡Ahora me aniquilas!
(Carlos Rafael)
APRENDIMOS
Lo que sucedió fue mágico,
inexplicable e increíble,
ni el tiempo y la distancia
impidieron el nacimiento
de este amor portentoso,
que tantas veces resistió
la ira de los impertinentes,
el acoso de los innombrables
que días y noches nos siguen,
acechan y acosan sin cansancio.
A veces, muy cerca de nosotros
pero, impotentes para destruirnos.
¡Amor, aprendimos a eludirlos!
En nuestra acosada vida de amantes,
nos hicimos fuertes e invulnerables.
Somos incapaces de alejarnos,
no podemos renunciarnos.
Cuántas veces intentamos,
todos frustrados, fallidos, inútiles…
Aprendimos a cuidar y esconder
este amor inédito jamás sabido por otros,
y por aquellos que codician amarte.
Carlos Rafael
FUE CONTIGO
Las veces que he perdído mi conciencia con tus labios de rojo violeta, contigo se extravió mi inocencia. Fue así que me hice un poeta. Delic...




