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Y SONRÍES

(Versos libres) 


Siempre estoy embriagándome

con tus encantos,

aunque estés lejos de mí, 

estás conmigo, 

mi boca en tu piel alba enmelada

está contigo. 

La Luna llena se alegra al verte

cuando te amo, 

y las estrellas quieren que brilles

junto a ellas. 

Eres céfiro perfumado a rosas, 

acaricias mi alma, 

me besas y huyes sonriendo, 

cual traviesa 

y juguetona lucero del alba

¿Y yo? 

desesperado, corriendo detrás

de tí, gritando

en el silencio total de la noche.

También te buscan

las flores aromadas del eden, 

piden que vuelvas

¿Mientras tu? entre mis brazos,

inspirando, 

poemas sublimes de amor 

¡Oh rayos! 

¡Pero, tú también eres un poema!


Carlos Rafael

Foto de Internet


ENLOQUECIMOS

 Sucedió lo que jamás imaginé, 

su belleza era la misma afrodisia, 

desencadenó  mis ganas irrestrictas

de amarla, más allá de la razón. 


Parecía que nos conociéramos, 

como si  desde antes la amara

como si desde antes me amara. 

¡Me fascinó tan extraño amor!


Un té, fue el preámbulo fascinante, 

el níveo tálamo de seda esperaba

y las ganas de amar era inocultable. 

Nuestras miradas nos apresuraban. 


Esa noche acaeció lo inenarrable, 

si supieran los amantes prohibidos, 

enloquecimos absolutamente

y huimos del cuadro de René Magritte. 


Desde entonces, nada nos separa, 

aunque nos duela la proscripción, 

amantes impenitentes nos volvimos. 

¡Al fin indudablemente felices! 


(Carlos Rafael)



PARA ELLA

Ha llegado la noche de Luna llena, 

las estrellas titilan encantadoras, 

vestidas de seda transparente de oro

que dejan notorio sus encantos divinos. 


Me inquieta la espera tan alongada, 

pareciera que el canto de unos grillos

me dicen que ella se acerca, ya viene. 

Asienten alegres las estrellas coquetas. 


Se aroma el céfiro a mi amada, 

la penumbra es mítica con su silueta

la noche sugiere que será para ella. 

Intensa se vuelve en su cuerpo la Luna. 


Parecía seráfica su existencia, 

encendía pasiones tan desenfrenadas, 

que siempre llegaban al etéreo deleite. 

Me daba también dulce sosiego. 


Esta noche quisiera que sea inconclusa, 

y así consumarnos, nunca separarnos. 

Testigos serán esas estrellas

que vieron que amé tu hermosura. 


(Carlos Rafael)


YA ME FUÍ

Decidí nunca más extrañarte,

prometí nunca más recordarte;

ahora estoy consciente,

mi mente dejó de pensarte.


Caminé disfrutando del aire, 

respiré muy felíz sin desgaire.

Algún compañero decía:

“estás garbo”. Yo sonreía.


Ya existe el día siguiente, 

lo infausto se fue de repente,

tal vez se llevó el viento

que quiso legarme aliento.


Ya se fue el dolor terebrante, 

lo atroz ha quedado distante.

Palabras hirientes han muerto, 

jamás volverá lo incierto.


Me ahogaba sus celos sin causa, 

se volvió mi tortura sin pausa.

¡Y cuánto amaba su vida!

¡Adios, decidí mi partida!


(Carlos Rafael)



PAICA

 Muy alegre en el sarao destellabas,

ataviada de escarlata como rosa.

Atractiva con tu candor extasiabas,

trastornante fue tu imagen bella paica. 

 

Cual estío tu blanca piel me encendía,

con ternura me sonreías muy coqueta;

me guiñaste tan maliciosa sonriendo,

tus mejillas enrojecidas se vieron.

 

Tu tipoy casi transparente y rojo

me dejaba ver tus encantos de belleza,

lo sabías y me provocabas al verme, 

insinuantes tus movimientos los hacías.

 

Fue hermoso cuando bailamos de pronto,

me envolviste con la fragancia de tu cuerpo.

Mientras todos se divertían dijiste:

“nos tenemos que escapar de esta fiesta.”

 

Te amé entre los arbustos del monte,

tu pureza me entregaste con euforia;

encallé donde tus crurales confluyen

alcanzamos desenfrenados nuestro culmen.

 

Tu tipoy humedecido brillaba

y la Luna lo escondió enternecida. 

Regresamos al gran sarao muy felices.

 ¡Ay mi paica, amor eterno juraste!


(Carlos Rafael)








ZAGALA

Sentado en las gradas de un portal

de una vieja casona de la plaza,

donde solíamos amarnos,

soporto impávido el frío glacial

cual filosas espadas en mis huesos.


El viento baja desde las montañas,

su silbido monótono es deprimente,

hasta mi alma se ha entumecido.

Mis lágrimas están enclaustrados

como escarchas en mi rostro.


Morriña que me abate sin piedad,

carcome mi fuerza mortecina.

Duele la infinitud de la nostalgia,

terebra al corazón que aún te ama

sin tu primavera el invierno es cruel.


Tu sonrisa de zagala es imborrable,

está en los pliegues de mi memoria,

intento vanamente proscribirla

pero te resistes, y aún me cautivas.

La primavera jamás ha vuelto a mí. 


(Carlos Rafael)



COMPAÑERA

 Tu eres encanto de dulzura

belleza fragante con ternura,

tu alma se unió con el mío

y somos un amor de estío.


El tiempo contigo se detuvo

belleza que siempre se mantuvo,

mi numen que, jamás me dejaste,

y cuántas poesías causaste.


Mi estro, difícil es dejarte

confieso que amando eres arte

mi aire, mi solaz y avivante

que nunca estuviste ausente. 


Tu nombre, ”es lirio la que es pura”,

fragancia tan dulce que perdura.

Quisiera que después de mi muerte

florezcas junto a mí, y pueda verte.


(Carlos Rafael) 

Imágen de Internet



LLEGASTE

Ha llegado la musa hay fiesta en mi alma.  Mis poemas causa.  La esperaba  el vacío dolía.  Yo la soñaba.  La imaginaba,  intensa de ternura...