(Versos libres)
Hoy me acordé que te amaba
con locura,
te susurraba mis poemas
antes de amarte.
Jurabas que jamás dejarías
de amarme.
Después de amarnos, llorabas
y volvias a jurarme.
Ahora, en el atardecer de mi vida,
más te quiero,
todavía habitas en mis sueños
para ser amada,
estás escondida en mi corazón
que tanto te ama.
Incansable, en cada crepúsculo
te sigo esperando.
No olvido la noche de lluvia,
cuando te conocí,
tu mandil de acrocel blanco
empapado.
De tus cabellos negros rizados caían
gotas de agua,
sobre tu tierno y bello rostro ovalado.
Te veías irresistible.
Cómo no recordar aquella noche,
cuando la Luna llena,
iluminó tu cuerpo de colegiala,
y yo anonadado;
tu belleza me fascinó en el acto,
tus labios delgados,
rosados eran, parecían pétalos
de una rosa rosada,
fraganciosa como tu piel sedosa.
Me sonreías,
nos miramos profundamente,
tus ojos brillaban;
y así, nuestros labios se unieron,
alongadamente.
Carlos Rafael
Imagen de red

No hay comentarios:
Publicar un comentario