Comparto un poema (Hayku) escrito por los noventa, en una noche en la calle Linares de la ciudad de La Paz. Es parte de mi poemario "Inolvidoteca"
Se escondía
la tarde de verano.
Oscurecía.
Se encendieron
las farolas del lugar.
Me deslumbraron.
Los nocherniegos
de pronto emergieron.
Febril trasiego.
La Luna salió
magia embelesante.
Y todo lució.
Alguien cantaba
endechas nostálgicas.
Se amargaba.
Alguien leía
fragmentos de poemas.
Yo sonreía.
Bohemios eran,
tal vez poetas locos.
Guitarreaban.
Cual Calíope
leía sus poemas
¿Qué hacer? No supe.
No soportaba,
su voz de melodía
embelesaba.
Entré resuelto
la ví de abrigo rojo,
quedé absorto.
Era hermosa
tenía la fragancia
de una rosa.
Ahora cantaba,
“Andate no pretendas”;
y sollozaba.
Al grupo me uní,
amigos noctámbulos,
con ellos bebí.
Ella, bebía,
vino rojo de poetas.
Yo la servía.
Mis poemas leí,
ella, los de "Neruda".
Radiante la ví.
Empezó así,
nuestra historia de amor
con gran frenesí.
La he amado,
tanto que en mi ocaso
no la olvido.
Carlos Rafael.

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