El viento de la noche desolada
se estrella en mi ventana,
aulla quejumbroso y acongojado,
porque sabe que estás lejana.
Sabía que por tí, me angustiaba,
tu ausencia nos dolía tanto,
la noche, amustiada reclamaba
tu regreso, y yo en quebranto.
La Luna, se hallaba conmovida,
empezó a llorar sin calma,
miraba, mi ventana empañada.
Y también, te lloraba mi alma.
El tiempo ha quedado devastado
y condolido. Yo, desespero.
Tu sabes, muy intenso te he amado.
Mi amor ¡aún te espero!
Carlos Rafael

No hay comentarios:
Publicar un comentario