¿Cómo no rendirme ante ti, paica hermosa?
Si debajo del tipoy rojo transparente,
tienes tu encanto aromado a rosa.
Me has vuelto en un cautivo de tu amor,
mi mente, está febril por ti.
Carlos Rafael
¿Cómo no rendirme ante ti, paica hermosa?
Si debajo del tipoy rojo transparente,
tienes tu encanto aromado a rosa.
Me has vuelto en un cautivo de tu amor,
mi mente, está febril por ti.
Carlos Rafael
El viento de la noche desolada
se estrella en mi ventana,
aulla quejumbroso y acongojado,
porque sabe que estás lejana.
Sabía que por tí, me angustiaba,
tu ausencia nos dolía tanto,
la noche, amustiada reclamaba
tu regreso, y yo en quebranto.
La Luna, se hallaba conmovida,
empezó a llorar sin calma,
miraba, mi ventana empañada.
Y también, te lloraba mi alma.
El tiempo ha quedado devastado
y condolido. Yo, desespero.
Tu sabes, muy intenso te he amado.
Mi amor ¡aún te espero!
Carlos Rafael
¿Si me preguntas si te quiero de verdad?
Sí, en la distancia necesito tú cariño.
¿Si me preguntas?
Yo te quiero contestar que para mí,
eres el sueño más querido.
Cada día mas necesito saber de ti.
Cada día necesito tenerte, aquí.
Cada día más a tu lado quiero vivir
y luchar, los dos por el mismo amor.
Cada día más y mas.
¿Si me preguntas si te quiero de verdad?
Desde el instante que llegaste tú, a mí vida.
Si me preguntas, yo te quiero contestar que,
tú me diste la razón para vivirla.
Cada día mas necesito saber de tí.
Cada día mas necesito tenerte aquí.
Cada día más a tu lado quiero vivir
y luchar, los dos por el mismo amor.
Cada día más y mas.
Te amo cada día más amor.
María Bell
La puerta se entreabrió despacio,
el céfiro aromado por tí,
mi cuerpo acarició bien sacio.
No tardes, mi amor. Hay de mí.
Te llama mi pensamiento ahora,
con ansias yo te espero amor.
Mi cuerpo desesperado añora
tus besos y pasión, con clamor...
Carlos Rafael
Imagen de Pinterest
(Versos libres)
Mis manos tocaron su piel tersa,
ella sonrió,
los colibríes de súbito alzaron su
vuelo.
Antes, intentaron excomulgarme,
me resistí.
Vituperaron en contra mi foránea
presencia.
Los colibríes, volvieron a la carga,
me acorralaron,
no podia ejercer mi autodefensa,
de nada sirvió
mi arte de la guerra del amor.
¡Fui derrotado!
Apenas pude besarla, y logré huir.
Estaba embriagado, alucinaba,
me perdía...
Volví en sí, había sido muy felíz
¡qué linda sensación!
Fue su dulce boca de labios rojos
melados...
Recién, comprendí del por qué
existían
los colibríes insurrectos.
Carlos Rafael
.
(Versos libres)
Hoy me acordé que te amaba
con locura,
te susurraba mis poemas
antes de amarte.
Jurabas que jamás dejarías
de amarme.
Después de amarnos, llorabas
y volvias a jurarme.
Ahora, en el atardecer de mi vida,
más te quiero,
todavía habitas en mis sueños
para ser amada,
estás escondida en mi corazón
que tanto te ama.
Incansable, en cada crepúsculo
te sigo esperando.
No olvido la noche de lluvia,
cuando te conocí,
tu mandil de acrocel blanco
empapado.
De tus cabellos negros rizados caían
gotas de agua,
sobre tu tierno y bello rostro ovalado.
Te veías irresistible.
Cómo no recordar aquella noche,
cuando la Luna llena,
iluminó tu cuerpo de colegiala,
y yo anonadado;
tu belleza me fascinó en el acto,
tus labios delgados,
rosados eran, parecían pétalos
de una rosa rosada,
fraganciosa como tu piel sedosa.
Me sonreías,
nos miramos profundamente,
tus ojos brillaban;
y así, nuestros labios se unieron,
alongadamente.
Carlos Rafael
Imagen de red
Boca abajo,
sálvame Kamadeva.
Ella me atrajo.
Indescriptible
belleza empírea
e ineludible.
Como poseído,
renuncié a la razón,
estaba ido.
Anonadado,
sus encantos descubrí.
La he amado.
La oscuridad,
de hecho nos encubrió.
¡Oh! que gran beldad.
Carlos Rafael
Imagen de Pinterest
Ha llegado la musa hay fiesta en mi alma. Mis poemas causa. La esperaba el vacío dolía. Yo la soñaba. La imaginaba, intensa de ternura...