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ME DUELES


El alma duele esta noche, 

todavía te reclama contrito;

mi corazón no siente el aire, 

languidece y se ahoga. 


La noche está más oscura, 

su cielo está desolado;

el viento brama dolido, 

y yo, al filo del abismo. 


Tu desdén, es implacable

pero, mi amor es irreductible

se resiste y arremete

contra tu proceder farisaico. 


Dices que todo se fue para ti, 

que ya no sientes, ni la vida. 

Y tu corazón lo endureciste, 

y yo,  aún amándote más. 


Tal vez sonríes con maldad, 

o quizá aún te escabulles

de la inmortal primavera. 

O quien sabe, ni ya estás. 


Pero ¿por qué mi padecer? 

Impreco enfadado contra tí, 

por la impostura de tu existir

y tu inconmovible corazón.


Carlos Rafael

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LABIOS DE CEREZO

Se petrificó

tu boca en la boira,

y ya no sonrió. 


Fríos tus besos, 

dejaste se escarchen. 

Quedaron tiesos. 


Ya no hay amor

¡oh tu rostro!  en rictus

¡oh Dios! hay pavor. 


En los jardines, 

las rosas ya no aroman, 

ni los jazmines. 


Pero, mi amor 

se resiste a morir. 

¡Muerde el dolor! 


Mis besos viven, 

guardan el sabor a ti, 

aún perviven. 


Cómo extraño

tus labios de cerezo

en mi otoño. 


Cuánto te amé

y cómo me amabas,

de tí, ya no sé. 


Carlos Rafael

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NO DEBÍ AMARTE


Amada Nereyda, cada día eres inevitable, 

dejar de amarte es inútil;

en vano te busco,  nada sé de tí,  y tu insabible. 

Dejar de extrañarte es difícil. 


¿Por qué nos amamos esa noche, cuando nos desbordamos? 

Ahora, errante  camino, 

mi alma no olvida esa noche cuando nos entregamos. 

Lo nuestro ha sido divino. 


De pétalos eran esos labios rojos que me alocaron, 

su piel, de seda parecía;

su voz y su boca eran dulces,  ellas me embelesaron. 

Amor tan fugaz se iría.


Carlos Rafael

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CUANDO VOLVÍ EN SÍ

(Versos libres) 


Después de una larga noche gélida 

que parecía inconclusa,

por fin tuve ánimo para recorrer

las raídas cortinas de la ventana

de mi pequeña habitación. 


A mi espalda, la sombra mortal

del pasado, huyó sobresaltado. 

Al frente, resplandecía el nuevo

horizonte, aromado de rosas y lirios. 


El coro melodioso de los pájaros,

me da una calurosa bienvenida;

el rumor de un manantial claro

y transparente de agua, 

me entrega su mensaje de vida;

la suave brisa de la primavera,

acaricia mi rostro y limpia 

lo que quedó de mis lágrimas. 


Un sabio pájaro en mi ventana,

me da una cátedra magistral

sobre la falsedad del amor, 

sobre la perfidia y la mentira...

¡He vuelto en sí, ya no soy normal!


Carlos Rafael

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ETCÉTERA


Amo tus cimas,

tus colinas,

tus "cántaros"

y tus rincones. 


Amo tus manos

níveas y suaves, 

cuando acarician

son traviesas. 


Amo tu delicia, 

tu ambrosia, 

tus suspiros

y tu perfume. 


Amo tu totalidad, 

me enfervorece 

y desenfrena, 

irreparablemente. 


Tu amor es divino,

es vino rojo, 

tu boca con ansias

me embriaga. 


Carlos Rafael

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NOS NECESITAN

 Comparto en versos libres, de mi poemario "Versos en tiempos del Corona Virus".


La Luna está triste, 

nostálgica y desolada. 

Extraña nuestras caricias

y cálidos besos alongados.


Parece que sollozara 

por tu ausencia incierta,

dolorosa e indefinible. 

Ya no ilumina tu cuerpo.


Hasta nuestras almas 

acongojados se consternan,

se reclaman, se buscan

y extrañan sus cuerpos

¿Y tú?


La Luna, desconsolada,

soporta atribulada

detrás de las nubes negras,

por la ausencia de tu amor. 


La Luna se vistió de negro. 

resignada por tu indolencia, 

en su corazón está clavada

la espina de tu indiferencia.


¿Por qué tanto desdén?

¿Si llorando me pedías te ame

y que no dejara de amarte?

¡Es atroz tu silencio mutilante!


Vida, nuestras almas 

no se resignan a perdernos,

necesitan nuestros cuerpos 

para amarse como lo hacían.

¿Y tú?


Carlos Rafael

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LA VÍ

Hoy la ví, tan hermosa, con su mirada perdida. 

El viento, jugaba con sus cabellos castaños. 

Hoy la ví, sonreía exuberante de vida, 

de pronto, sentí que reverberaron mis años. 


Caminaba radiante con su vestido de seda, 

de rojo escotado, como si fuera un sueño;

y la brisa, a ella se perfumó y muy leda. 

Volver yo deseaba ser otra vez su dueño.


Sorprendida al verme, ella me guiñó sonriendo, 

aún me ofuscaba con sus encantos divinos. 

Más hermosa la ví, y yo la seguía amando;

y cómo volviera a besar sus labios tan finos.


Cuando paica, llorando me prometiste amarme, 

debajo la Luna yo te entregaba mi vida, 

nos unimos. Al verte, es muy hermoso acordarme. 

Te amé con el alma, y eso, jamás se olvida. 


Carlos Rafael

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MI NEREIDA

Jamás pude  arrancarte de cuajo,  de mi corazón y pensamientos; fuiste llamarada de pasión,  y sin remedio, enloquecí por tí.  Avanza el tie...