-Tú me cambiaste, celosa estoy,
no me has enseñado poesía.
- Disculpa Nereida ¿cómo podía
hacerlo, si tú eres mi poesía?
¿Qué puedo enseñarte?
Y ella guardó silencio. Miré hacia atrás, se había dormido boca abajo sobre el sofá.
¡Cielos! Una poesía durmiendo...
Verla en prono me hizo alucinar.

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Hola fiz día a todos