Cual capitán valiente e ingenuo,
navegué delirante
y extraviado sobre tu galaxia
de encantos fragantes.
Tu piel de nube blanca afrodisia
me desvió el trayecto,
y arribé al monte escondido
del amor misterioso.
Tu melodiosa voz me atizaba
de pasión irrestricta,
me inducía pierda la cordura,
y así lo hicimos.
Me convertiste ido sin remedio,
naufragué con delicia
en tu encanto cálido y divino.
Aprendí a amarte.
El endulzado vino de tu boca
yo bebí al besarte,
y me volviste todo ajumado.
Me perdí en tu puerto.
Carlos Rafael

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Hola fiz día a todos