En la verbena de La Paz, en medio de los famosos sucumbés, mi amigo poeta le dijo a ella: Yo me casaría con tus hermosos labios enmielados y traviesos.
Entonces, ella tiernamente le respondió: ¿y qué de lo demás?
Mi amigo, mirándola detenidamente su hermosura, le replicó: Por cada uno de tus encantos, me casaría las veces que sea, hasta amarte absolutamente todo.
Ella, embermejeció.

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Hola fiz día a todos