a pesar de nuestra triste separación
y a pesar de la enorme distancia
que existe entre nosotros,
con desesperación y angustia
Nada es imposible para ellos,
se aman frenéticamente
todo pueden hacerlo.
Con ternura, la Luna llena
Incansable resplandeciste
con denuedo,
peleaste, y no tuviste
ni miedo.
Enfrentaste a la huesuda
fría muerte,
valiente contra la muda
vil inerte.
Soportaste estoicamente
los dolores
en tu cuerpo y en tu mente,
los peores.
Fueron días de incertidumbre
flagelante,
fueron noches de pesadumbre
agobiante.
Mi guerrera, no decaíste
y bregaste
sin temor hasta que venciste
a la muerte.
Renaciste mi hermosura
perfumada,
tan fastuosa con sabrosura
de amada.
Los jardines se alborozan,
se renuevan,
porque has vuelto se embelesan,
se avivan.
(Carlos Rafael)
El minicuento estaba escondido en un rincón de mi "Inolvidoteca". Creo que lo escribí el 2008.
COSAS DEL AMOR
Ella había llegado de las tierras cálidas de la zona tropical. Lucía hermosa, de piel canela, alegre y sonriente, de rostro radiante de ternura, de cabellos negros como la noche en el día, mujer de cuerpo pleno que provocaba agradables sensaciones y deseos indescriptibles de amarla… Ah, su perfume de primavera y voz suave que a mí alma volvía extática.
Mirándome fijamente a los ojos, con la sonrisa ancha, casi susurrando a mi oído derecho, me dijo:
- Oye, tu amigo se enteró que ya estoy sola, y me dijo que me vaya a vivir con él. No sabía qué decirle. Me sorprendí y enmudecí. No sé lo que le pasa a él.
Entonces, casi perplejo, espontáneamente desde lo más hondo de mi alma, de manera incontenible brotaron mis palabras con desesperación:
- Por favor, dile que te casarás conmigo, díselo, aunque no sea cierto, pero hazlo.
Ella, sorprendida, no supo qué decir. Me miró fijamente; y sentí que sus lindos ojos escrutaron raudamente a mí alma. Luego sonrió tiernamente, como queriendo darme tranquilidad por mi desliz impensado. Juraría que el brillo de sus ojos me dijeron que también sentía algo por mí.
En verdad, ella siempre fue algo importante para mí, desde que la ví por primera vez en una reunión de compañeros hace muchos años. Entonces, me encontraba con un amigo, quien se dió cuenta que aquella muchacha me estaba obnubilando. Le dije que me atraía ella. El "muy amigo", me dijo que era su enamorada que, ni lo piense siquiera.
Retrocedí, porque finalmente me lo pidió mi amigo. Luego, con el pasar del tiempo me enteré que jamás había sido su pareja. ¡Me mintió!
Ahora, ”mi muy amigo" le pidió se vaya a vivir con él, al saber que aquella hermosa mujer había consumado la ruptura con su pareja.
Después de todo, ahora que tengo la dicha de ser amigo de ella, le confesé todo, y le hice saber de mis sentimientos que aquella vez fueron truncados por "mi buen amigo". Ella, sonriente y con la mirada muy encantadora, parece entender y complacerme. Sabe que la amo, sabe lo que siento por ella; y por eso tal vez me corresponde que siempre pueda verla; me deja que la contemple y disfrute de su presencia. Y eso me hace tan feliz, ella también se siente muy felíz de saber que es muy amada en silencio. Por ahora...
(Carlos Rafael)
Cómo se angustia mi alma
al saber que estás batallando
sóla, allende tu tierra,
sin poder bregar a tu lado.
Esta distancia me mata,
es atroz sentir tu ausencia;
cuánto quisiera tenerte,
en mis brazos siempre cuidarte.
Duele sentirte lejana,
si pudiera sanar tu herida
dándote toda mi vida,
para verte sonreír de nuevo.
Nunca me dejes mi cielo,
no olvides todo lo nuestro;
siempre serás mi amada,
mi hermosa musa lejana.
Toma mi mano, no temas,
si te vas, también nos iremos.
Pero, regresa al parterre
tu fragancia a rosas extraña.
(Carlos Rafael)
Imagen de red
(Versos libres)
Cuántas veces dimos por concluida
nuestra alocada historia de amor.
¿Y tú? aún estás de pie e inmutable.
No huyes de mi extravagante amor,
de mi dionisiaca forma de complacerte
y endemoniada forma de amarte.
No huyes de mis caricias epicúreas
y deseos irrestrictos de hacerte el amor,
sabiendo que lo nuestro es prohibido.
No huyes aun cuando te sorprende el alba
y el sol acaricia tu piel asperjada a miel,
después de ser amada en la noche de Luna.
No huyes, porque quizá te volví voluptuosa,
o tal vez en verdad me amas como te amo,
más allá de la realidad, irracionalmente.
No huyes, porque tal vez presientes que,
sin tu amor me moriré inevitablemente;
o tal vez sin mi amor también te mueras.
A veces, pienso que demasiado amor
nos está matando extrañamente,
por eso: ¿amor, por qué no huyes de mí?
Ríndete que yo también lo haré.
Pero, lloras y no puedes hacerlo.
Tampoco puedo hacerlo mi amor.
Carlos Rafael
Jamás pude arrancarte de cuajo, de mi corazón y pensamientos; fuiste llamarada de pasión, y sin remedio, enloquecí por tí. Avanza el tie...