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ESCRÍBEME

Escríbeme pronto amada

que no muera este gran amor, 

que nunca se vuelva en nada. 

te imploro hazlo por favor 


Te pienso en noches de Luna, 

es por ti que crece mi pasión, 

mujer como tú, no hay ninguna, 

perturbaste toda mi razón. 


En sueños te busco contrito, 

no estás y siento gran dolor. 

Tu nombre a gritos repito, 

ya no puedo, todo es pavor. 


Escríbeme, dame sosiego, 

sin saber de ti, es muy atroz. 

De tí, olvidarme me niego, 

cuando menos oír quiero tu voz. 


Mohino, discurre mi vida, 

sin ningún deseo de vivir, 

no encuentro ninguna salida. 

La verdad, por ti voy a morir.


Escríbime, hazlo tesoro... 

una carta quiero de amor, 

bien sabes que yo te adoro.

Por favor, te pido con clamor. 


Carlos Rafael

Imagen de Internet



TUS OJOS

 Versos libres  en los días más aciagos del 2020, es parte de mi poemario "Inolvidoteca"


Ante tus hermosos ojos 

soy vulnerable,

saben que te amo,

que mi amor es puro, 

intenso e inexorable. 


Ante tus ojos soy inerme, 

me tienes de bruces

no tengo donde huir, 

hasta mi alma se rinde. 

¡He sido descubierto! 


Ante tus ojos prometí

amarte con el alma, 

cuidarte como la flor 

de la prímula perpetua, 

hasta en mi vida autumnal. 

Incluso, en la otra vida. 


Ante tus bellos ojos deliré

viendo tus encantos, 

que hasta mis labios

se volvieron sedentes. 

Testigos son sus pestañas

que los resguardan celosas.


Tus ojos fueron la causa

por la que mi alma te ama, 

vivir sin tí es imposible, 

por tí es que mi corazón late. 

Si no estuvieras  junto a mí, 

mi vida, sería nada, nada...


Imagen de red



EN ALGÚN LUGAR

 Comparto un poema (Hayku) escrito por los noventa,  en una noche en la calle Linares de la ciudad de La Paz. Es parte de mi poemario "Inolvidoteca"


Se escondía

la tarde de verano. 

Oscurecía. 


Se encendieron

las farolas del lugar. 

Me deslumbraron. 


Los nocherniegos

de pronto emergieron. 

Febril trasiego. 


La Luna  salió

magia embelesante.

Y todo lució. 


Alguien cantaba

endechas nostálgicas. 

Se amargaba. 


Alguien leía

fragmentos de poemas. 

Yo sonreía. 


Bohemios eran, 

tal vez poetas locos. 

Guitarreaban. 


Cual  Calíope

leía sus poemas

¿Qué hacer? No supe. 


No soportaba, 

su voz de melodía

embelesaba. 


Entré resuelto

la ví de abrigo rojo, 

quedé absorto. 


Era hermosa

tenía la fragancia

de una rosa. 


Ahora cantaba, 

“Andate no pretendas”;

y sollozaba. 


Al grupo me uní, 

amigos noctámbulos, 

con ellos bebí. 


Ella, bebía, 

vino rojo  de poetas. 

Yo la servía. 


Mis poemas leí, 

ella, los de "Neruda". 

Radiante la ví. 


Empezó así, 

nuestra historia de amor

con gran frenesí. 


La he amado, 

tanto que en mi ocaso

no la olvido. 


¿Dónde estará? 

Todavía la amo. 

¿Dónde andará? 


En mi ocaso

olvidarla difícil. 

Siempre fracaso. 


Carlos Rafael.

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NO ENTIENDO


Y por tí el in crescendo

de mis ansias impacientes por tenerte,

que yo mismo no entiendo

el por qué, ni la razón por extrañarte.


Y pensar que no te dije

que te amo, si jamás te he conocido.

Es mi alma que te elije

por tus versos que parecen adulcidos.


Separarnos no pudimos. 

conmovidas las estrellas se angustiaron, 

como niños nos asimos. 

Nuestros poemas, con sus almas se opusieron.


Es extraño, no entiendo, 

el por qué los sentimientos nos van uniendo. 

¿Y por qué, te voy amando? 

No comprendo, que tambien me vas queriendo. 


Por las noches nos buscamos, 

las estrellas y la Luna sublimados, 

ojearán que nos amamos;

y nosotros de amor, como cegados. 


Se alegran nuestras almas 

cuando hablan con tus poemas

de verano, 

enciendes y das calma. 

Es hermoso,  con pasión consustanciarnos. 


Carlos Rafael- mpl

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TU LLEGADA

Llegó la musa

hay fiesta en mi alma, 

la vi hermosa. 


La esperaba 

su ausencia dolía, 

no la olvidaba. 


Yo la soñaba

todavía despierto, 

yo la amaba. 


Es deslumbrante

como la Luna llena, 

de amor causante. 


Tierna sonrisa

es tentación mi musa, 

dulce poetisa. 


Boca sedente, 

ella, fuente de amor. 

Yo impaciente. 


Ella conoce

cómo ido la amo, 

piel de mi goce. 


Hénide dulce, 

cómo te extrañaba, 

yo me abruce. 


Carlos Rafael 

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NADA QUEDÓ


Nos dejamos caer, 

como hojas resecas

que el viento se las llevó.

Nada quedó de nosotros.


¿Qué nos sucedió?

El fuego que encendimos,

de pronto se extinguió,

ni cenizas han quedado. 


Luego, el silencio mutilante. 

Nos alejamos sin un adiós,

ya ni nos soñamos, 

ni siquiera nos hablamos.


Juramos amarnos siempre, 

y olvidamos que ambos

unimos nuestros cuerpos, 

y fuimos pasión unánime.


Ahora, muerde la nostalgia, 

mi alma llora algunas veces. 

Pronto conocerá el sosiego, 

entonces, te habré olvidado. 


Cuando te olvide, 

habrás muerto para mí, 

ni el recuerdo te salvará. 

¡Nada serás en mi vida! 


Carlos Rafael

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ESTRELLA FUGAZ


Te vi dormida con tu negligé
blanco, sensual y transparente,
boca abajo y el dorso expuesto.
Tus cabellos de color castaño
esparcidos sobre tu espalda.

Tu cintura, tus caderas esféricas,
tus cimas y muslos de fémina
enajenaron mi discernimiento.
Tu rostro hermoso se podía ver,
cual afrodisia, levantó mi ánimo.

El calor recorrió mis venas,
contemplarte me obnubilaba,
ansias de besar tu piel tenía,
tu boca sensual desafiaba;
mis manos, se estremecían
por acariciar tus encantos.

Silente, me acosté a tu lado,
no quería perturbar tu sueño,
mis labios no te soportaban
ardían de pasión irreprimible.
Sigilosos rozaron tu espalda
de piel sedosa y fraganciosa.

Mis labios descendieron
hasta tu delgada cintura,
indetenibles a tus caderas,
tus muslos y hasta el lugar
donde se esconde tu secreto.
Y sorbí sedente, tu ambrosía.

Seguías dormida divinamente,
con mis labios cálidos
te despoje de tu negligé albo,
transparente e instigador.
Me desbordé explorando
tu cuerpo de curvys, a besos.

De pronto, suspiraste acezosa,
intensamente me abrazaste,
nuestros cuerpos se fundieron.
Ardimos apasionadamente,
piel a piel nos cohesionamos.
Me dijiste: Prosigamos amor.

Irrestrictos nos imbestimos,
sin restricciones y sin cesar;
tus gemidos acelerában
a la conquista del apoteosis
del sagrado culmen del amor.

¡Oh Dios! sucedió lo indecible,
fuiste como una estrella fugaz, 
me hiciste estremecer de dicha
indescriptiblemente hermosa. 
Tú, causante de tanto amor.

Amanecimos exhaustos
y adheridos de tanta fruición,
tus ojos, aún tenían ansias;
y mi boca aún sedente por ti,
por el sabor de tu ambrosía
que hasta mi alma se embriagó. 

Somos autores de una historia
de amantes incorregibles,
copiosos y desbordantes.
Creamos formas inconcebibles
e inenarrables de amarnos.
Y tú, culpable de brevedades
de indescriptible satisfacción.

Carlos Rafael
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MI NEREIDA

Jamás pude  arrancarte de cuajo,  de mi corazón y pensamientos; fuiste llamarada de pasión,  y sin remedio, enloquecí por tí.  Avanza el tie...