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TE AMABA

De mi poemario INOLVIDOTECA


TE AMABA


Piensa en lo hermoso que fue cuando te amaba,

en los momentos que a besos te deshojaba;

piensa lo fascinante que fue cuando te deseaba,

en los momentos que mi boca te degustaba.


Sabes que esa mañana tu aroma me embriagaba,

y tus lunares, que te amara me incitaban.

Cómo me subyugaste con tu cuerpo de ondina

que delirante yo besé  su  parte divina. 


Lindo fue conocerte en tu bella rosaleda, 

contemplativa, destellante y piel de seda,

dulce y fraganciosa, de sonrisa candorosa,

encandilaba tu semblanza de roja rosa.


Tengo entristecido a mi alma por tu ausencia, 

insoportables son mis días si no te amo. 

Grito acongojado reclamando

tu presencia, 

hasta el cielo se conduele que por ti clamo. 


Dime si volverás, me desespero

que ya no puedo, 

como un niño extraviado voy sollozando. 

Miro el infinito horizonte y a Dios ruego

que se acabe mi martirio, me estoy muriendo. 


Bardo

Imagen de red

(Carlos Rafael)



POEMA EN CUARENTENA

No  te fíes de mi piel
algo marchita por el tiempo
ni del brillo plateado de mi pelo
mírame a los ojos...

Mas allá en el fondo de los míos
en el mas oscuro de mis silencios
hay primavera en mis anhelos
hay color en mis deseos.

(María Angélica Ramos Urzagaste)



¡NUNCA DEJARÉ DE AMARTE!

Compartí el aire que respiras,

el sol que te ilumina,

y la luna que sabe todo de nosotros.

Saberte tan cerca de mí,

me llena de alegría el corazón.

¡Nunca dejaré de amarte!

Este amor que siento por ti 

será eterno, 

porque tu vives en mí,

 y yo en ti.

La vida hizo que nos encontremos 

por alguna razón.

¡Te amo!


(Musa Lejana)



NO HAY CALMA

Gozamos el oleado

irrestricto del amor prohibido,

el encanto del edén adulcido,

amor idolatrado.


Contigo ha flagrado

la pasión que yo jamás esperaba,

con tu néctar me sentí extraviado;

y, cómo te amaba.


Ansioso he deshojado

la blancura de tu cuerpo divino.

De tu boca, tu amor me has dado

a dulce rojo vino.


Belleza estuante

provocaste confusión en mi alma,

por amarte yo estoy acezante.

En mí, ya no hay calma.


Distantes discurrimos  

soportando el aciago momento 

que quería extinguir lo que fuimos.

Atroz fue el tormento.


Intento olvidarte,

desespera no poder conseguirlo.

Me resisto, no quisiera pensarte,

difícil es lograrlo. 


No niego, he decaído,

se me hace muy horrible la vida

soportando con pavor tu olvido

con el alma aterida.


(Carlos Rafael)


VELEIDAD

Se estremeció

Sobre lágrimas despertó

Soñando con el futuro

Y solo el presente vislumbró


Vaciló la razón

Sublime maldición

El espectro de la ausencia

En melancolía se transformó.


Sólo el silencio quedó

Con el que no puedo vivir

Sin previa declaración.

Mataste mi sentir.


   (Rossicela Belén Pinedo López)


CUÁNTAS VECES


Hermosa noche de tus besos
endulzantes a cerezos,
la Luna siente que es celosa
por tus besos, envidiosa.

Las rosas tienen tu aliento,
en tus besos yo los siento;
las otras flores ya quisieran
tu sabor, se embelesan.

Aquellas tórtolas nos miran,
no soportan y deliran.
Tal vez son locas mis caricias,
para ellas, con malicias.

Amada, eres mi esencia
y causal de mi existencia
por ti existo acezante,
mi amor es abundante.

Jamás dejamos de amarnos,
fue hermoso conocernos.
En cuerpo y alma coincidimos,
indecible fue entregamos.

(Carlos Rafael)


IDOS DE AMOR


Cuando duermes entre mis brazos, te imagino

cabalgando sobre un brioso corcel salvaje

en un prado inundado de flores de todo color,

con tus ensortijados cabellos libres al viento.


Indetenible, impetuosa y centelleante

acometes jubilosa con desenfrenada fruición 

hasta ascender a la cúspide de tu culmen,

donde te consumes confluyendo con tu amado…


Cuán feliz te sientes, tus mejillas se encienden,

tu cuerpo cálido se agita entre mis brazos,

te arrimas resuelta junto a mí, aún duermes…

musitas algo inaudible, sonríes tan divina.


Al abrir mis ojos, contemplo tu exultante cuerpo

que aún extenuada, reposa entre mis brazos,

todo descubierto como una rosa roja deshojada,

a besos enardecidos, irrestrictos e idos por amor.


No te dormiste, no fue un amor onírico,

ambos llegamos al torrente de esta loca pasión;

ambos irreprimibles, conquistamos nuestro cenit.

Amada mía, ahora reposa y duerme entre mis brazos…


(Carlos Rafael)


MI NEREIDA

Jamás pude  arrancarte de cuajo,  de mi corazón y pensamientos; fuiste llamarada de pasión,  y sin remedio, enloquecí por tí.  Avanza el tie...