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TE SIGO AMANDO

 Aún existes para mí, yo te quiero conmigo;

y mis pensamientos te siguen amando. 

Aún te sueño en mis brazos ceñido contigo;


y en mi regazo tu cuerpo durmiendo. 


 

Aún te siento en mi boca que siempre te besa, 


hasta tu aliento estoy extrañando. 


Aún tu forma de amar con pasión embelesa,


y tu endulzante suspiro sintiendo.


 

Aún estás en los jardines fragantes de rosas, 


y me desespera las ansias por verte. 


Por siempre, flor inmarchitable, amada candorosa, 


es inconcebible saber renunciarte. 


 

Estás guardada en un libro de poemas escritos


en mi pervigilio de noches  extensas. 


Confieso, este sentimiento de amor infinito, 


si me entendieras, te siento intensa. 

 

El Poeta Loco

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¿POR QUÉ TENGO QUE AMARTE?

Los días transcurren, 

el tiempo ineluctable avanza, 

y tú, en mis pensamientos,

en mis sueños, en mi corazón, 

en mis endechas nocturnas, 

en la fragancia de las rosas,

en los poemas de amor,

en la brisa nocturna... 

.

No existe fórmula 

ni receta médica alguna

para olvidarte.

No existe yerba del olvido

para dejar de amarte, 

ni conjuros válidos


El sueño, temeroso a huido 

de mis noches de desvelo, 

al saber que te amo. 

Incluso la ciencia

ha fracasado conmigo.

¡Me estás matando! 

¿Por qué tengo que amarte así?


Carlos Rafael

Imagen de red



SABROSA


Encontré un poema de aquellos tiempos, en mi poemario "Inolvidoteca "


SABROSA

(Besos y besos) 


Ayer te amé en tu jardín, 

la tarde declinaba, 

tu piel perfumada a jazmín

con ansias la besaba. 


Tu rostro amé por tu lunar, 

mis labios temblorosos

besaron tus “sueños” sin cesar. 

Causaste embeleso. 


Tu voz, provocaba fruición, 

mis oídos encantados,

Causabas hermosa sensación,

me habías subyugado. 


Fugaz el amor nos consumió

aquella madrugada.

Tu cuerpo al mío se unió

mi dulce agraciada. 


Hermosa zagala conocí

mi ligia deliciosa, 

contigo de amor enloquecí.

¡Mujer maravillosa! 

II

El tiempo pasó sin compasión, 

de súbito nos fuimos. 

Hiciste vivir mi ilusión, 

después ya no nos vimos. 


Ahora has vuelto para mí

amada primavera, 

las flores retoñaron para tí. 

¡Fue larga la espera! 


Sabrosa, tu eres mi amor, 

coqueta me sonríes. 

Por eso adoro tu candor,

haré lo que tu quieres. 


Carlos Rafael 

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TU BOCA


Noche cálida de lluvia,

tu cuerpo mojado lucía sensual, 

tus encantos me exaltaban;

tus manos inquietas, 

itinerantes se detuvieron ahí. 

Tus gemidos de beldad, 

aceleraron mi ritmo cardíaco, 

el aire se puso caliente.

Tu rostro, mojado por la lluvia

fue amado con desenfreno;

y tú,  precipitaste con fruición,

el cenit mas divino. 

El escenario del amor, tu boca, 

había llovido en la noche.

Al final, la Luna llena apareció,

y descubrió tu cuerpo sinuoso


Carlos Rafael

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SUS MANOS


Noche de calor, 

su piel como verano, 

sentía amor. 


Manos inquietas

por rosar otra piel. 

Qué indiscretas. 


Él, la abraza

y ella enardece.

No lo rechaza.


Ella suspira, 

los besos la desbordan. 

Ella transpira. 


Sus manos buscan

lo que más la extasia

y la ofusca. 


Manos sedosas

de amores sabían

por deliciosas.


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LOCO POR SU FLOR

 

He visto remontar el vuelo de un picaflor, 

sabía que su amor aún esperaba, 

tenía la sonrisa tierna por su gran primor, 

sus alas, con gran glamour aún irradiaban. 


La rosa, muy feliz gozaba con su picaflor, 

había reaparecido. Cómo lo amaba. 

Un día, enloqueció amando a su bella flor, 

se hallaba enamorado, tanto la deseaba. 


Estaba sin remedio loco por su gran amor, 

por eso fue su errático vuelo, deliraba. 

Intenso su amor por ella y por su sabor,

voló hasta el horizonte del cielo, la extrañaba. 


Carlos Rafael 







YA NADA ES LO MISMO


Sentado en las gradas de un viejo portal en la plaza,

siento que las filosas espadas del frio golpean mis huesos;

el viento de las montañas desciende contra mi cuerpo;

mi rostro, con lágrimas enclaustradas como escarcha.


La morriña abate sin compunción mi fuerza mortecina,

navego sólo y mustio en la infinitud de la oscuridad,

abatido el corazón por los golpes de la adversidad. 

¡Oh primavera escabullida de mis manos y sus caricias. 


Sonrisa de zagala imborrable,  angustias a mi alma,

aflicción de días y noches que irrumpen el sosiego.

Primavera que dejé partir y se llevó mi calma.

Desde que te has ido amada, ya nada es lo mismo …


(Carlos Rafael)



LA SIGO AMANDO

En lo absoluto, hoy es como ayer,  estás enraizada en mi corazón,  te sigo amando perpetuamente.  Parece que el tiempo se escabulló.  Frenét...