Sentado en las gradas de un viejo portal en la plaza,
siento que las filosas espadas del frio golpean mis huesos;
el viento de las montañas desciende contra mi cuerpo;
mi rostro, con lágrimas enclaustradas como escarcha.
La morriña abate sin compunción mi fuerza mortecina,
navego sólo y mustio en la infinitud de la oscuridad,
abatido el corazón por los golpes de la adversidad.
¡Oh primavera escabullida de mis manos y sus caricias.
Sonrisa de zagala imborrable, angustias a mi alma,
aflicción de días y noches que irrumpen el sosiego.
Primavera que dejé partir y se llevó mi calma.
Desde que te has ido amada, ya nada es lo mismo …
(Carlos Rafael Carlos)

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Hola fiz día a todos