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EL SILENCIO DEL AMOR

Esa noche de primavera, después de un día caluroso, de mucho tiempo caminamos juntos por las calles del barrio que ya empezaban a silenciarse. Hablamos de todo un poco, y de momentos reíamos a carcajadas como unos niños alegres por las bromas que se nos ocurría. De pronto, contemplando los encantos de mujer que siempre  admiré de ella, le dije: "A lo largo de nuestra amistad de años, ¿por qué nunca pude decirte que te quiero mucho? "Ella se ruborizó; y me puse algo nervioso. Me miró profundamente con el alma y me sonrió con terneza. Pensé que tal vez fuí impertinente, inoportuno y hasta algo grosero.

Estuve por pedir me disculpara por mi desliz o atrevimiento; tal vez había estropeado nuestra larga amistad desde cuando fuimos estudiantes. Entonces, ella pronunció mi nombre con su voz suave que inspiraba quietud y a la vez despertaba unos deseos irreprimibles de abrazarla. Mirándome fijamente a los ojos, me respondió: "Yo no sé por qué jamás no me lo dijiste, tampoco no sé por qué nunca pude decirte que te quiero. Tenía miedo que me rechazaras."


Sin más palabras y explicaciones nos abrazamos con vehemencia entre las penumbras de aquella noche. La arrinconé suavemente en contra de la pared de una vetusta casona, sentí su cabellos fragantes, sedosos y extasiantes en mi rostro, la finura de su piel caliente y asperjado a miel en mi boca,  la besé y besé hasta desbordarme en su cuerpo de mujer alocante. Nos amamos desesperadamente, como si fuese nuestro único día de vida. Nos dijimos tantas cosas  que nos contuvimos en días, semanas, meses y años.  


Cuántos momentos de amarnos fueron perdidos por nuestro silencio. Pero, ese amor silente jamás revelado por nosotros, había por fin estallado apasionadamente.


(Carlos Rafael)

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TE AMABA

De mi poemario INOLVIDOTECA


TE AMABA


Piensa en lo hermoso que fue cuando te amaba,

en los momentos que a besos te deshojaba;

piensa lo fascinante que fue cuando te deseaba,

en los momentos que mi boca te degustaba.


Sabes que esa mañana tu aroma me embriagaba,

y tus lunares, que te amara me incitaban.

Cómo me subyugaste con tu cuerpo de ondina

que delirante yo besé  su  parte divina. 


Lindo fue conocerte en tu bella rosaleda, 

contemplativa, destellante y piel de seda,

dulce y fraganciosa, de sonrisa candorosa,

encandilaba tu semblanza de roja rosa.


Tengo entristecido a mi alma por tu ausencia, 

insoportables son mis días si no te amo. 

Grito acongojado reclamando

tu presencia, 

hasta el cielo se conduele que por ti clamo. 


Dime si volverás, me desespero

que ya no puedo, 

como un niño extraviado voy sollozando. 

Miro el infinito horizonte y a Dios ruego

que se acabe mi martirio, me estoy muriendo. 


Bardo

Imagen de red

(Carlos Rafael)



POEMA EN CUARENTENA

No  te fíes de mi piel
algo marchita por el tiempo
ni del brillo plateado de mi pelo
mírame a los ojos...

Mas allá en el fondo de los míos
en el mas oscuro de mis silencios
hay primavera en mis anhelos
hay color en mis deseos.

(María Angélica Ramos Urzagaste)



¡NUNCA DEJARÉ DE AMARTE!

Compartí el aire que respiras,

el sol que te ilumina,

y la luna que sabe todo de nosotros.

Saberte tan cerca de mí,

me llena de alegría el corazón.

¡Nunca dejaré de amarte!

Este amor que siento por ti 

será eterno, 

porque tu vives en mí,

 y yo en ti.

La vida hizo que nos encontremos 

por alguna razón.

¡Te amo!


(Musa Lejana)



NO HAY CALMA

Gozamos el oleado

irrestricto del amor prohibido,

el encanto del edén adulcido,

amor idolatrado.


Contigo ha flagrado

la pasión que yo jamás esperaba,

con tu néctar me sentí extraviado;

y, cómo te amaba.


Ansioso he deshojado

la blancura de tu cuerpo divino.

De tu boca, tu amor me has dado

a dulce rojo vino.


Belleza estuante

provocaste confusión en mi alma,

por amarte yo estoy acezante.

En mí, ya no hay calma.


Distantes discurrimos  

soportando el aciago momento 

que quería extinguir lo que fuimos.

Atroz fue el tormento.


Intento olvidarte,

desespera no poder conseguirlo.

Me resisto, no quisiera pensarte,

difícil es lograrlo. 


No niego, he decaído,

se me hace muy horrible la vida

soportando con pavor tu olvido

con el alma aterida.


(Carlos Rafael)


VELEIDAD

Se estremeció

Sobre lágrimas despertó

Soñando con el futuro

Y solo el presente vislumbró


Vaciló la razón

Sublime maldición

El espectro de la ausencia

En melancolía se transformó.


Sólo el silencio quedó

Con el que no puedo vivir

Sin previa declaración.

Mataste mi sentir.


   (Rossicela Belén Pinedo López)


CUÁNTAS VECES


Hermosa noche de tus besos
endulzantes a cerezos,
la Luna siente que es celosa
por tus besos, envidiosa.

Las rosas tienen tu aliento,
en tus besos yo los siento;
las otras flores ya quisieran
tu sabor, se embelesan.

Aquellas tórtolas nos miran,
no soportan y deliran.
Tal vez son locas mis caricias,
para ellas, con malicias.

Amada, eres mi esencia
y causal de mi existencia
por ti existo acezante,
mi amor es abundante.

Jamás dejamos de amarnos,
fue hermoso conocernos.
En cuerpo y alma coincidimos,
indecible fue entregamos.

(Carlos Rafael)


LLEGASTE

Ha llegado la musa hay fiesta en mi alma.  Mis poemas causa.  La esperaba  el vacío dolía.  Yo la soñaba.  La imaginaba,  intensa de ternura...