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NO ENTIENDO


Y por tí el in crescendo

de mis ansias impacientes por tenerte,

que yo mismo no entiendo

el por qué, ni la razón por extrañarte.


Y pensar que no te dije

que te amo, si jamás te he conocido.

Es mi alma que te elije

por tus versos que parecen adulcidos.


Separarnos no pudimos. 

conmovidas las estrellas se angustiaron, 

como niños nos asimos. 

Nuestros poemas, con sus almas se opusieron.


Es extraño, no entiendo, 

el por qué los sentimientos nos van uniendo. 

¿Y por qué, te voy amando? 

No comprendo, que tambien me vas queriendo. 


Por las noches nos buscamos, 

las estrellas y la Luna sublimados, 

ojearán que nos amamos;

y nosotros de amor, como cegados. 


Se alegran nuestras almas 

cuando hablan con tus poemas

de verano, 

enciendes y das calma. 

Es hermoso,  con pasión consustanciarnos. 


Carlos Rafael- mpl

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TU LLEGADA

Llegó la musa

hay fiesta en mi alma, 

la vi hermosa. 


La esperaba 

su ausencia dolía, 

no la olvidaba. 


Yo la soñaba

todavía despierto, 

yo la amaba. 


Es deslumbrante

como la Luna llena, 

de amor causante. 


Tierna sonrisa

es tentación mi musa, 

dulce poetisa. 


Boca sedente, 

ella, fuente de amor. 

Yo impaciente. 


Ella conoce

cómo ido la amo, 

piel de mi goce. 


Hénide dulce, 

cómo te extrañaba, 

yo me abruce. 


Carlos Rafael 

Imagen de red


NADA QUEDÓ


Nos dejamos caer, 

como hojas resecas

que el viento se las llevó.

Nada quedó de nosotros.


¿Qué nos sucedió?

El fuego que encendimos,

de pronto se extinguió,

ni cenizas han quedado. 


Luego, el silencio mutilante. 

Nos alejamos sin un adiós,

ya ni nos soñamos, 

ni siquiera nos hablamos.


Juramos amarnos siempre, 

y olvidamos que ambos

unimos nuestros cuerpos, 

y fuimos pasión unánime.


Ahora, muerde la nostalgia, 

mi alma llora algunas veces. 

Pronto conocerá el sosiego, 

entonces, te habré olvidado. 


Cuando te olvide, 

habrás muerto para mí, 

ni el recuerdo te salvará. 

¡Nada serás en mi vida! 


Carlos Rafael

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ESTRELLA FUGAZ


Te vi dormida con tu negligé
blanco, sensual y transparente,
boca abajo y el dorso expuesto.
Tus cabellos de color castaño
esparcidos sobre tu espalda.

Tu cintura, tus caderas esféricas,
tus cimas y muslos de fémina
enajenaron mi discernimiento.
Tu rostro hermoso se podía ver,
cual afrodisia, levantó mi ánimo.

El calor recorrió mis venas,
contemplarte me obnubilaba,
ansias de besar tu piel tenía,
tu boca sensual desafiaba;
mis manos, se estremecían
por acariciar tus encantos.

Silente, me acosté a tu lado,
no quería perturbar tu sueño,
mis labios no te soportaban
ardían de pasión irreprimible.
Sigilosos rozaron tu espalda
de piel sedosa y fraganciosa.

Mis labios descendieron
hasta tu delgada cintura,
indetenibles a tus caderas,
tus muslos y hasta el lugar
donde se esconde tu secreto.
Y sorbí sedente, tu ambrosía.

Seguías dormida divinamente,
con mis labios cálidos
te despoje de tu negligé albo,
transparente e instigador.
Me desbordé explorando
tu cuerpo de curvys, a besos.

De pronto, suspiraste acezosa,
intensamente me abrazaste,
nuestros cuerpos se fundieron.
Ardimos apasionadamente,
piel a piel nos cohesionamos.
Me dijiste: Prosigamos amor.

Irrestrictos nos imbestimos,
sin restricciones y sin cesar;
tus gemidos acelerában
a la conquista del apoteosis
del sagrado culmen del amor.

¡Oh Dios! sucedió lo indecible,
fuiste como una estrella fugaz, 
me hiciste estremecer de dicha
indescriptiblemente hermosa. 
Tú, causante de tanto amor.

Amanecimos exhaustos
y adheridos de tanta fruición,
tus ojos, aún tenían ansias;
y mi boca aún sedente por ti,
por el sabor de tu ambrosía
que hasta mi alma se embriagó. 

Somos autores de una historia
de amantes incorregibles,
copiosos y desbordantes.
Creamos formas inconcebibles
e inenarrables de amarnos.
Y tú, culpable de brevedades
de indescriptible satisfacción.

Carlos Rafael
Imagen de red



ERES TÚ


Las flores que nos aroman

y embelesan, 

son flores que se adoran. 

Se las desean. 


Hay una, me enternece

y euforece;

mi vida la embellece

y enloquece. 


Su voz de ninfa encanta, 

hace ansiarla. 

Es ella, mi amaranta

para amarla. 


Calíope de mi vida 

ser fascinante, 

de alba piel adulcida, 

tierna amante. 


Sentido de mi existencia, 

es mi poesía;

es bella, mi coincidencia, 

mi ambrosía... 


Perfume de primavera, 

piel de afrodisia, 

amándola la tuviera. 

¡Ah! su delicia. 


Su néctar me lo ha dado, 

la he bebido, 

asi me ha embriagado. 

Estoy perdido. 


Es bella e inmarcecible, 

flor escarlata, 

pasión roja indecible

que me arrebata.


Carlos Rafael - mpl


ELLA NO SABE

(Versos libres) 


Ella, "la de la bella voz", 

no sabe que la amo mucho

y que vive en mi corazón. 

Sonríe, juega, bromea, canta, 

baila sola y es sensual. 


Si le digo que la amo, tal vez

la pierda para siempre, 

o quiza sea una "estrella fugaz". 


A veces, dice que se marcha, 

recoge lo poco que tiene,

se despide, me abraza y llora;

y yo, con el corazón condolido, 

siento que el firmamento se cae. 

Es imposible vivir sin ella. 


Me duele su pavorosa ausencia, 

apenas concilio el sueño. 

Al día siguiente despierto, está 

a mi lado, durmiendo. 

No sé, así es ella. ¡Cuánto la amo! 


Carlos Rafael

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TE SIENTO

(Versos libres) 


Existes en las cosas más

cautivantes

de las maravillas de la vida

y del amor, 

en los bellos sueños que son

inenarrables, 

en la fragancia de los jardines

paradisíacos. 


Desde la lejanía de tu edén, 

irradias amor, 

inspiras bellos sentimientos 

desconocidos. 

De tí son los versos cálidos

con suspiros, 

de tí son las rimas que nacen

de tu piel de seda. 


Te siento más cerca de donde

estas lejana, 

mi alma, siempre está contigo

amándote;

en sueños, mis manos te tocan, 

son itinerantes. 

Mis labios, imagino en tu piel, 

como de verano. 


Mis pensamientos cotidianos

son tuyos;

mis sueños de amor siempre

son tuyos. 

La fragancia de los jardines

huelen a tí, 

incita amarte cada momento. 

 ¡Infinitamente! 


Carlos Rafael

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LLEGASTE

Ha llegado la musa hay fiesta en mi alma.  Mis poemas causa.  La esperaba  el vacío dolía.  Yo la soñaba.  La imaginaba,  intensa de ternura...