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NEREIDA


Es la reina del Palacio, 

de las flores la más cautivante 

su sonrisa es prefacio

del amor y pasión abundante. 


Es la musa del empíreo, 

poetisa lejana amante. 

Cuando me ama, yo deliro, 

es mi vino, el más embriagante. 


Se sonroja con mis versos, 

y sus versos también me complacen.

Perfumados son sus besos, 

y mis ansias por ella acrecen. 


De sus labios escarlata

se escurren rocíos de rosa, 

y mi alma se arrebata, 

es poesía que fluye hermosa. 


Cuando duerme, me conturba, 

y me pierdo amando sus versos;

y así, hasta el alba. 

Desperté, con sus cálidos besos 


Carlos Rafael

Imagen de red


NADA


Morir en vano

es la peor de las muertes. 

Es inhumano


Su tiempo pasó

el dolor se condolió, 

al verla lloró. 


Se marchitaron 

sus encantos, resecos

se diluyeron.


No se resistió, 

prefirió inmolarse, 

y el amor murió.


El atardecer, 

preámbulo de la noche, 

la vió padecer. 


Vino el olvido, 

fue peor que la muerte, 

huyó el recuerdo. 


No hay nostalgia

cuando ya no hay amor, 

no hay ni algia. 


Cuando la veo

parece que ni sabe

del albóreo. 


Lo peor sucedió, 

el otoño la engulló. 

Su voz se enfrió. 


Mi amor no murió. 

Lánguida e inerte

su amor se volvió.


(Carlos Rafael)

Imagen de red


SOMOS

 

Al amarnos las estrellas parpadean,

las pasiones inhibidas, se emancipan.

Somos incendiarios e irracionales,

nuestros subconscientes se liberan.

 

Nos autodeterminamos como locos

y con frenesí realizamos los sueños,

declaramos extintas las falsedades.

Conjugamos nuestros cálidos cuerpos.


Como omniamantes a ultranza

cruzamos los momentos del trance, 

y la vida sobrepasamos en sucesivos

momentos de resolución recíproca.


En nuestros intervalos de lucidez

repudiamos la conciencia constrictora,

al amarnos no podíamos ser normales

O sea, somos locos, locos de amor.


La felicidad no puede ser racional

nunca fuimos felices con la razón.

Cómo te amo mi hermosa ida,

orates soy por tu amor inconcluso.


Lo sensato, lo cuerdo y lo normal

nos hace un daño irreparable,

nada nos impide al amarnos. 

Somos la infinitud del amor.


Carlos Rafael

Imagen de internet


NO TE VAYAS


La noche te descubre, te desnuda.
Los grillos, asombrados se inquietan;
la Luna y las estrellas te vieron
fascinante.
Es mítica tu belleza etérea e infinita.

La noche se perfuma extasiante,
la brisa, al rosarte, acezante;
tus ojos, irresistibles, incitan amarte;
tu voz, es cautivadora, difícil es rehuírte.

La noche te reclama acechante,
extraña tu hermosura en el cielo,
huíste para estar a mi lado como lucero.
¡No vuelvas mi adorada,  yo siempre te esperaba!

Mis manos construirán tu gran floresta,
en donde tu serás mi flor a presta.
Mi rosa de escarlata fragante y paradisíaca,
verás que hasta mi alma te ama.
¡Ay, de tu boca!

Te beso, pareciera que deliro,
me vuelve desbordante tu suspiro.
Tus manos itinerantes de seda,
me aturullan,
tu voz enfervorecente de tórtola me arrulla.

Amor, te esperaba, no me dejes,
motivo de mi vida te volviste.
Te amo en verdad, no te embermejes,
por cierto, es hermoso lo que hiciste.

Carlos Rafael

Imagen de Pinterest





TUS BESOS

Desde aquel atardecer grisáceo, 

cuando mustio el viento sollozaba, 

y el cielo azul se encapotaba, 

ya no volvieron tus besos rosáceos.


Se resecaron las flores del cielo

al saber que jamás regresarías, 

que ya nunca, jamás me besarías. 

Fue doloroso, no existe consuelo. 


Yo te extraño. Mi alma se entristece. 

Sin piedad, tu me estás aniquilando, 

a sabiendas que aún te voy amando. 

Y lo que siento es fuerte, no desfallece. 


Indetenible, el tiempo discurre, 

y por tí, mi amor va in crescendo, 

me parece que voy enloqueciendo. 

Mi existencia, mohino transcurre. 


Carlos Rafael

Imagen de red


NO LE DIGAS

Cuidado amor, que jamás se entere él,

que fuiste mi amada musa,

la que inspiró 

los versos más osados por tu

forma de amar;

que, con tu seráfica belleza, sin piedad

me enloqueciste, 

y me diste el roció de tu cuerpo

aromado a rosas,

la esencia de tu amor sublime.

No le digas, 

que en las noches de plenilunio,

copiosa me amaste,

y dichosa hasta tu cenit divino 

te consumaste. 

 

No le digas, que la Luna llena, 

todo lo sabe, 

y anonadada 

ha quedado por tu volcánico

amor prohibido. 

Por eso te escondió en su arcano

de oro, 

de historias inéditas de amores

proscritos.

Lo más importante, que jamás 

se entere él, 

que extraviado a besos encallé

las veces, 

en la parte más divina de tu

cuerpo. 

Por eso te volviste en mi poema 

de amor inédito. 

La más extática y alucinante, 

mi musa célica. 


Carlos Rafael




NOCHERNIEGO

Mítica noche con dosel de estrellas,

es debajo de ella que me transfiguro

y despliego mi incontenible condición, 

de militante irreductible del amor,

de la libertad, la justicia, la sonrisa, 

por la utopía de la humanidad, 

de historias nocherniegas reveladas, 

también de las que fueron censuradas, 

proscritas, satanizadas y perseguidas

por los mojigatos, hipócritas, genuflexos y la "verdad oficial"

¡bazofia repugnante de la especie humana!

Desde el sótano de mi cuartel de invierno,

con la mirada perdida, delirante

y sonriente 

incursiono en la ciudad que parece dormir; 

amante compulsivo de mis guerreras,

bebedor obsesivo del vino rojo,

desde los labios de ellas. 

También, amante de las “cándidas” o "inocentes"

victimadas cobardemente

por sus “príncipes azules”.

También amante de mis extravagantes ácratas,

libres, intelectuales incondicionales 

y bohemias. 

Buenviviente de tascas encubiertas, clandestinas 

y clausuradas, 

verdaderos territorios liberados,

por la acción subversiva

de los parroquianos

y recalcitrantes bohemios, siempre evasivos, renegados, 

rebeldes y enemigos jurados

del "contrato social" opresivo,

y del orden injustamente establecido. 

Solo capitulo incondicionalmente

ante los encantos de mis falenas

lujuriosas, hedónicas,

ninfómanas, pretenciosas, perturbantes e irresistibles. 

A veces, en mi soledad, cansado

de mi itinerante andar, 

encallo en cualquier lugar 

en una fría noche

orlada de estrellas,

con la mirada absorta

y extraviada 

en el inconmensurable horizonte. 

A veces, como un niño 

con mis cabellos desordenados,

me refugio bajo el arrullo subyugante de mi nereida edénica. 

¡Oh cuánta ternura! 

También añoro a mi amada ausente que una mañana,

súbitamente partió a la eternidad

¡sin decirme adiós! 

A partir de entonces, confieso

que ya no soy normal. 

En momentos de mi deprimente nostalgia, me autodestruyo…

¡Luego me alzo! 

A veces…cuando quiero.


Pablo Rojas

Imagen de Pinterest



LLEGASTE

Ha llegado la musa hay fiesta en mi alma.  Mis poemas causa.  La esperaba  el vacío dolía.  Yo la soñaba.  La imaginaba,  intensa de ternura...