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OJOS DE AMOR

 

Tus ojos, tienen el brillo del amor,

incontenibles se internan a mi alma

me acorralan con dulzura inocente.

Ellos me hacen sonrojar cuando me miran…


Tus ojos, hablan conmigo del amor, 

y no los puedo eludir ni sus encantos

que atraviesan lo profundo de mi alma

que, indefenso a tus pies, se ha rendido.


Tus ojos, cual mensajeros del amor

han descubierto mis secretos insondables

y desnudado sentimientos escondidos. 

tu hermosura se parece a Afrodita.   


Tus ojos fueron, tu forma de mirar, 

y tu beldad irresistible que hicieron

que te descubra en mi sueño del empíreo, 

donde te amaba. O quizás lo estoy viviendo. 


Tus ojos brillan radiantes de amor,

es indecible lo dichoso que me siento,

alborozado deliro al besarlos.

Pero, hermosas ilusiones se las guardan.


Carlos Rafael

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TE SEGUIRÉ

 El poema fue versado por tus besos,

por tu cálido abrazo perfumado, 

por las caricias extasiantes de tus manos traviesas

que recorrieron los rincones de mi alma turbado.


No olvido que tus labios deliciosos

permitieron que mis labios los tocara,

como si ellos estuvieran esperando ansiosos

y asperjados a miel para que yo los besara.


Agraciado es tu rostro de ternura

de piel tersa y sonrisa agradable;

embelesante es tu cuerpo con sabor a dulzura.

Con desenfreno me entregaste tu amor perdurable.


Mi querida compañera, detuviste

mi errático vuelo extenuado;

apaciguaste los tormentos de mi alma en ristre, 

me arrullaste en tu pecho, y a besos amado.


Mi adorada compañera de caminos

discurridos ¿hacia donde nos iremos? 

Ya no importa, si contigo nuestros días son divinos.

Te seguiré donde me lleves, en ahí viviremos.


Ni el tiempo llegará a marchitarlo

ni la muerte logrará exterminarlo,

este amor ya resistió tiempos aciagos, es fuerte;

y no acepta el final, existirá para amarte.


(Carlos Rafael)

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INDIFERENCIA

 Comparto el siguiente poema que fue escrito en los días aciagos de la cuarentena por el coronavirus. 


Jamás había sentido tanta tristeza mi alma,

tanto dolor que terebra mi corazón,

hasta el sueño me ha abandonado.

Es tan imposible dormir en mis largas noches.


Tu silencio prolongado me está matando amor,

mi alma, entristecida sufre por tu ausencia, 

mis días y noches se han vuelto lóbregos.

¿Por qué así? ¿Dónde estás amada mía?


Amor de tantas coincidencias de nuestras vidas, 

¿por qué has hecho que te quiera y ame tanto?

Bien sabes que eres cada latido de mi corazón, 

tu indiferencia es doloroso e implacable.


Es demasiado este amor que siento por ti, 

que mi existencia ya no tiene ningún sentido. 

Solo pienso en ti mi amada  flor hermosa, 

aunque agonice angustiosamente mi alma.


En mis gélidas noches de cielo sin Luna y estrellas, 

se entumecen mis brazos abiertos de tanto esperarte, 

inevitable, va acreciendo mi amor por ti. 

Y tu amada mía, ni te condueles por mí.


Libera a mi alma de ese páramo desolador, 

donde deambula afligido por tu indiferencia

en su infortunio doloroso al no encontrarte

Haz que pronto concluya mi desesperación…


Tuyo es este amor que a nadie lo entregué,

tanto tiempo que lo conservé para ti,

mi flor más hermosa de mi vida.

Aún te sigo siendo fiel.


Carlos Rafael

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TEMORES


Hoy me dijo ella:

¿Por qué son tan tristes tus versos?

¿Cómo no hacerlo si huyeron sus besos

después de tocarme el alma, 

siendo que ahora no conozco la calma?


Sus ojos yo pude besarlos,

ella, me dejó que yo pudiera amarlos;

mis brazos su cuerpo ciñeron. 

Cálidos sus labios, con los míos se unieron. 


Después yo sentí su ausencia,

días extrañando su feliz  existencia, 

sintió gran temor a lo nuestro.

Cómo me dolió aquel atroz desencuentro.


Un día volvió con temores, 

dijo decidida su verdad sin pormenores, 

que no deseaba perderme.

Ella, con ternura consiguió convencerme.


Así, y amigos quedamos.

Pero, nos constaba, en silencio amamos, 

sus ojos no pueden negarlo. 

Este sentimiento, no quisiera perderlo.


Guardamos, tal vez ilusiones

nunca realizadas, o quizá decepciones. 

Difícil poder contenernos,

ambos abrazados nos sentimos amarnos.

¿Acaso tenemos amores?


Carlos Rafael

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CRUCIATUS DE AMOR


Como la luz de una candela

nuestro amor se fue apagando,

y fue extraño que no te duela. 

Tu corazón se fue retesando. 


El horizonte se fue hundiendo

y conocías de tu falsía;

imaginabas que fui herido, 

que para mí, ya se fue el día.


Te refugiaste intimidada, 

tu existencia se extinguía, 

no deseabas ser recordada

porque en tí, todo se moría. 


Hasta tu voz, que tanto amaba, 

se fue volviendo languideciente;

y tu silueta, se esfumaba. 

Ya no serías omniamante. 


Ahora ya somos desconocidos, 

de pasiones ya extinguidas;

de sentimientos enmohecidos

y caricias ya herrumbradas…


Carlos Rafael

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FERVOR


Tu pasión es mi amor, 

es instinto salvaje que calcina

y requema con dulzor. 

Tu belleza sinuosa me domina. 


 Con fervor y frenesí

desnudé tu cuerpo acezante, 

a caricias proseguí, 

y amaba tu vientre estuante. 


Rezumaba como miel, 

de tus cimas enhiestas y extasiadas, 

esparcidas en tu piel. 

Embriagante estabas, y enmelada. 


Consumaste tu amor, 

a tus pies me quedé embelesado

nos amamos con fervor. 

Y contigo estoy consubstanciado. 


Carlos Rafael

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TODO DE TÍ

 Me dices, ¿qué te gusta de mí?

Te digo: "Todo, todo de tí,

incluso tu locura que desordena mi vida."

Me miras asombrada, con la mirada perdida.


Me dices: “Esta noche será,

te quiero ver, ahí me amarás.

Espérame ahí, donde el jardín de mis rosas,

tus manos en mi talle yo sentiré, como ansa.”


Aquella noche fui un volcán,

ardimos ambos, fuimos afán.

Después, yo te propuse que te volvieras mi musa

y tú, me aceptaste ser de mis poemas la causa.


Ahora, eres musa primor,

mi poema más hermoso del amor,

serás imprescriptible, mi primavera eterna, 

fontana de poemas, de tu delicia tan tierna.


 Carlos Rafael 

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MI NEREIDA

Jamás pude  arrancarte de cuajo,  de mi corazón y pensamientos; fuiste llamarada de pasión,  y sin remedio, enloquecí por tí.  Avanza el tie...