También llegaron los colibríes, al verte, por tu dulce néctar, le declararon la guerra de amor a las abejas, y así estallaron las cruentas hostilidades.
Algunos colibríes cayeron combatiendo heroicamente, los otros tuvieron que huir despavoridos ante la superioridad numérica de las oleadas de abejas, quienes defendían resueltamente el sabor de los labios endulzados de la flor hermosa.
Al final, los colibríes sufrieron muchas bajas, fueron derrotados en un combate desigual. Tuvieron que replegarse desordenadamente.
Pero no renunciaron a tus labios asperjados a néctar de amor.
¡Volverán!
Carlos Rafael

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