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PAICA

 Muy alegre en el sarao destellabas,

ataviada de escarlata como rosa.

Atractiva con tu candor extasiabas,

trastornante fue tu imagen bella paica. 

 

Cual estío tu blanca piel me encendía,

con ternura me sonreías muy coqueta;

me guiñaste tan maliciosa sonriendo,

tus mejillas enrojecidas se vieron.

 

Tu tipoy casi transparente y rojo

me dejaba ver tus encantos de belleza,

lo sabías y me provocabas al verme, 

insinuantes tus movimientos los hacías.

 

Fue hermoso cuando bailamos de pronto,

me envolviste con la fragancia de tu cuerpo.

Mientras todos se divertían dijiste:

“nos tenemos que escapar de esta fiesta.”

 

Te amé entre los arbustos del monte,

tu pureza me entregaste con euforia;

encallé donde tus crurales confluyen

alcanzamos desenfrenados nuestro culmen.

 

Tu tipoy humedecido brillaba

y la Luna lo escondió enternecida. 

Regresamos al gran sarao muy felices.

 ¡Ay mi paica, amor eterno juraste!


(Carlos Rafael)








ZAGALA

Sentado en las gradas de un portal

de una vieja casona de la plaza,

donde solíamos amarnos,

soporto impávido el frío glacial

cual filosas espadas en mis huesos.


El viento baja desde las montañas,

su silbido monótono es deprimente,

hasta mi alma se ha entumecido.

Mis lágrimas están enclaustrados

como escarchas en mi rostro.


Morriña que me abate sin piedad,

carcome mi fuerza mortecina.

Duele la infinitud de la nostalgia,

terebra al corazón que aún te ama

sin tu primavera el invierno es cruel.


Tu sonrisa de zagala es imborrable,

está en los pliegues de mi memoria,

intento vanamente proscribirla

pero te resistes, y aún me cautivas.

La primavera jamás ha vuelto a mí. 


(Carlos Rafael)



COMPAÑERA

 Tu eres encanto de dulzura

belleza fragante con ternura,

tu alma se unió con el mío

y somos un amor de estío.


El tiempo contigo se detuvo

belleza que siempre se mantuvo,

mi numen que, jamás me dejaste,

y cuántas poesías causaste.


Mi estro, difícil es dejarte

confieso que amando eres arte

mi aire, mi solaz y avivante

que nunca estuviste ausente. 


Tu nombre, ”es lirio la que es pura”,

fragancia tan dulce que perdura.

Quisiera que después de mi muerte

florezcas junto a mí, y pueda verte.


(Carlos Rafael) 

Imágen de Internet



ROCÍO DE AMOR

Una mañana soleada de primavera, 
los colibríes deliberaron en tu jardín 
y concluyeron que tu belleza los desespera;
y por vos, locos se declararon hasta el fin.

Es tu perfume de mujer que los euforece,
no entienden que ya perdieron toda razón. 
Un colibrí, en su vuelo casi perece
porque intenso es lo que sufre su corazón.

Pero, existe uno sólo de colibríes
que se desvela, porque padece por tu amor,
y al saber que es por tu culpa, tierna sonríes.
Te conmueves, porque entiendes su gran clamor.

A escondidas tu rocío moja su lecho,
 y le entregas tu hermosura con gran pasión.
Que no te vean los demás para su despecho,
es tu amante clandestino, y vos, su ilusión.

Por tu belleza se extraviaron entristecidos
hacia los bosques los colibríes, sin tu amor. 
Divagarán sin ilusiones y ateridos
porque amaste al que causaste mucho dolor.

(Carlos Rafael)
Imágen de Internet
(Carlos Rafael)
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MUSA

"La  descubrí tan hermosa, con su vestido de rojo púrpura, en una noche de Luna  llena en el sarao. Me miró y sonrió. Caminó hacia mí, con su suave u tierna voz me susurró al oído: "soy tu amor prohibido". Y yo le dije: "tu eres mi poema de amor".

Entonces, ella me miró absorta y asustada. Súbitamente, con sus dos pequeñas y frágiles manos níveas, se agarró su cabeza de cabellos rizados y aromados. 

Luego, huyó rapidamente del lugar sin decir ni una palabra, y sin mirar para atrás. 

Desde aquella noche de plenilunio, deslumbrado por su belleza, se convirtió en mi musa lejana, estro de poemas de amor."


MUSA

He visto salir al radiante sol
ahuyentando a la noche,
desbrozando el dia
hacia un cielo azur.

He oído desde tu ventana
el cantar de los ruiseñores,
y ví descolgarse
hermosos jazmines.

He oído el rumor del amor
en la puerta de tu casa,
tu voz próxima
y tus suspiros.

Te imaginé aquella mañana,
sensual con tu negligé,
aún dormida,
boca abajo.

El rocío de la rosa roja púrpura
como perfume derramado,
en tu cuerpo claro
de curvilíneas.

Cómo te amo mi dulce náyade,
desviaste mi trayecto a tu jardín,
donde eres la flor
más subyugante.

¿Qué hiciste de mi corazón?
Le devolviste sus latidos
después de agraces
y tormentos vívidos.

Carlos Rafael
Imagen de Pinterest


ENAMORADO

Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,
lámparas y la línea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen esas cosas.

Debo fingir que en el pasado fueron
Persépolis y Roma y que una arena
sutil midió la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.

Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.

Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Sólo tú eres. Tú, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.

(Jorge Luis Borges)

¿El mejor poema de Borges?

NOS DEJAMOS

Nos dejamos caer
como hojas resecas
que el viento se las llevó.
Nada quedó de nosotros.

¿Qué nos sucedió?
El fuego que encendimos,
de pronto se extinguió,
ni cenizas han quedado.

Luego, en silencio
nos alejamos sin un adiós,
sin decir un hasta pronto.
Ahora, ni nos hablamos.

Juramos amarnos siempre,
ya ni recordamos que, 
ambos fuimos uno solo
y fuimos pasión unánime.

Carlos Rafael






LLEGASTE

Ha llegado la musa hay fiesta en mi alma.  Mis poemas causa.  La esperaba  el vacío dolía.  Yo la soñaba.  La imaginaba,  intensa de ternura...