Nos tomamos de las manos,
ella suspiraba como nunca;
y subimos por las gradas,
ambos apuramos nuestros pasos.
Ingresamos impacientes
al dormitorio en penumbra,
intenté prender las luces,
ella me detuvo suplicante.
Me pidió le ayudara
a deshacerse de su blumer,
abrazándome con fuerza
me susurraba que lo haga.
Y mis manos, anhelantes,
desesperados por hacerlo.
¡Oh sorpresa! no llevaba...
e insistía todavía.
Poeta Loco
Foto de Internet

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Hola fiz día a todos