Yo, tu escribidor, copiaré a besos
y caricias los versos
de tu cuerpo sinuoso de afrodita,
causantes
de mi incontenible locura en medio
de tus suspiros
que expanden mi exaltación.
El poema de amor que escondes,
lo decodificaré
conquistando la delicia del confín
donde está
tu reducto del amor, preludio
del cénit.
Tus versos elevarán a mi alma
donde estás.
Entonces diré: "Tu eres mi poema
de amor prohibido".
Yo, tu transcriptor irrefrenable
y compulsivo.
Vida, prométeme que siempre seré,
tu transcriptor oficial,
¡Tu mi poema de amor perpetuo!
Mpl






