Noche cálida de lluvia,
tu cuerpo mojado lucía sensual,
tus encantos me exaltaban;
tus manos inquietas,
itinerantes se detuvieron ahí.
Tus gemidos de beldad,
aceleraron mi ritmo cardíaco,
el aire se puso caliente.
Tu rostro, mojado por la lluvia
fue amado con desenfreno;
y tú, precipitaste con fruición,
el culmen mas divino.
El escenario del amor, tu boca,
había llovido en la noche
Carlos Rafael

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