Descubriste el paisaje de tu belleza,
me dejaste que la explore a besos,
descendí desesperado y con terneza
a tu vientre que me causó embelesos.
Transgrediste mi sosiego con tu belleza,
provocabas unos extraños deseos,
y mi piel se incendiaba con ardideza;
mis deseos son para ti epicúreos.
Lobo Solitario
Imagen de red

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