Hoy, su voz oí,
acarició mi alma.
Tierna la sentí.
Todo de ella
es embelezante,
dulce y bella.
No la resisto,
oírla es tentación,
no la desisto.
Cuando la siento,
desborda mis pasiones
y pensamientos.
Cuando la miro
sus encantos me embriagan,
besarlas quiero.
Me enardece,
oirla es incitante.
Mis ansias crecen.
Hoy la escuché,
su voz es exquisita.
Cómo la desee.
Carlos Rafael - mpl

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