Y por tí el in crescendo
de mis ansias impacientes por tenerte,
que yo mismo no entiendo,
el por qué, ni la razón por extrañarte.
Y pensar que no te dije
que te amo; y jamás te he conocido.
Es mi alma que te elije
por tus versos que parecen adulcidos.
Hay de mí, cuando escribes,
tus poemas embelesan a mi alma.
Oh mi numen, donde vives,
es diáfano tu encanto. ¡Oh mialmas!
La mañana, perfumada,
el crepúsculo purpúreo
y fascinante;
y la noche encantada
por tu voz de melodía embelesante.
Mpl
Imagen de red

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