Fuerza Benito, así cantaba,
su rostro de lágrimas bañado,
triste por él, con amor lloraba.
El tiempo, jamás la olvidado.
Ella, decía amarlo tanto,
tenía su vida devastada.
Nada podía calmar su llanto,
cantaba con ayes angustiada.
¿Dónde estás, que jamás te encuentro?
Volví al lugar, y no estabas,
nunca olvido amor, lo nuestro.
¿Olvidas que tanto te amaba?
Debes saber, te adoraba vida,
tal vez olvidaste que llorabas;
tú, me causabas pasión bellida.
No supe tal vez, lo que me dabas.
Debes saber que mis labios te buscan,
aún tus caricias me embelesan.
Pienso en ti, recordarte me ofusca;
y cuánto extraño tu terneza.
Nunca me canso de oír tu canto,
la brisa me trae tu aroma.
¿Sabes? el vino me recuerda tu encanto,
tu boca, mi alma la reclama.
II
Hay noches que me ahogo llorando,
me acuerdo que de su boca bebía el vino,
y ella, me embriagaba amando.
¡Ah su cuerpo! Me escanciaba su néctar divino.
Hay noches que le susurro al viento:
"Con angustia insoportable padezco, lo sabes,
decile que todavía la quiero; que la siento
en mi alma. Me voy muriendo, que sufro con ayes".
Decile: "que en mis sueños la busco,
que me paso alucinando y sufro por ella;
que pienso en su amor y me ofusco.
¡Hay de mí! Cuando la amé, mi vida fue bella."
Hermano de mi nostalgia, tu sabes,
entendeme y apresúrate, dile que la amo,
decile que conturbado ya me ves,
que no puedo sin su amor. Para que vuelva yo clamo.
A veces como el viento quisiera
convertirme y encontrarla, gritando ¡te adoro!
De bruces ante sus pies yo me viera,
y mi alma, inconsolable diría: "yo te quiero..."
Carlos Rafael
Carlos Rafael
No hay comentarios:
Publicar un comentario