En mis sueños nada me prohíbes amarte,
y asciendes gozosa a tu trono de amor
dejándome exánime con tus encantos,
a merced de tu copiosa forma de amar.
Regaré los pétalos de la rosa rosada,
embriagado por su dulce fragancia,
y exultante por su belleza deliraré.
Conquistaremos el inenarrable apoteosis.
El Poeta Loco

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