Versos libres
La recordé, aun duele el alma,
el corazón se compunge por ella.
El silencio, pronuncia su nombre,
y la brisa, me trae su perfume.
Cuánta desesperación por verla,
me está matando su ausencia.
El día se volvió noche para mí,
no sé lo que sucederá conmigo.
Si sólo pudiera oír su dulce voz,
mi pobre alma se alegraría,
volvería el deseo de vivir.
¡Oh Dios! Cuánta desolación ...
De tanto esperarla en mi soledad,
hasta el frio me ha entumecido,
y puedo oir el crujido del dolor
que hay en mi alma, sin ella.
Cuando sale la Luna llena,
el dolor terebra a mi alma,
hasta la muerte huye de mí
al verme que sollozo por ella.
Carlos Rafael

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