(...)
Arte eres en tu mundo célico,
flor roja aromada que brota,
prímula, enhiesta y desafiante,
dotada de encanto irresistible.
Te ví valsar felíz en tu jardín,
la más bella entre las bellas,
como una afrodita inocente.
Al verme estupefacto, sonreíste.
En medio de flores irisadas,
con tu voz endulzante de niña,
declamabas poemas de amor.
Parecían arrullos para mi alma.
Leí tus poemas, fue exultante
escribías como yo lo hacía,
usabas las mismas palabras,
teníamos las misma ilusiones.
Luego, unimos nuestros versos,
descubrí el poema más sublime,
no había conocido tanto amor.
Fue esa noche de plenilunio.
¿Por qué no puedo existir sin ti?
A cada instante te busco,
y al ver tu imagen encantadora,
confieso que tu eres mi poema.
Carlos Rafael - mpl

No hay comentarios:
Publicar un comentario