Incansable, recorrí el bosque,
donde una noche de Luna llena,
fuimos conjunción de cuerpos
y fusión de células del amor...
Los grillos, al verme angustiado,
se pusieron acongojados,
silentes en la noche inacabable.
Hasta la brisa se detuvo, mustio.
Tu larga ausencia, terebra mi alma;
a veces, siento que me estás matando.
¿Dónde estás hermosa Nereyda,
que ya no podemos ni amamos?
Tantas primavera han transcurrido,
tantas noches de Luna se fueron,
tantos poemas escritos por tu amor.
¿Y tú? jamás has regresado a mí.
Sentado debajo de un sauce llorón
confieso que te sigo amando,
en mis sueños alucino contigo.
Al día siguiente, te sigo buscando.
Antes la soledad me angustiaba,
ahora, es mi amiga inseparable,
pero, siempre me habla de ti.
Sabe que te amo perpetuamente.
Carlos Rafael

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Hola fiz día a todos