No creí que caminaríamos
en círculo,
dando vueltas en sentido
contrario.
Volvimos a encontrarnos
y reverdecimos.
No sabíamos que todavía
nos amábamos.
Extraña alegría sentimos
al abrazarnos,
latieron aceleradamente
los corazones;
inentendibles balbuceos,
y de súbito,
un calido beso alongado.
Fue la síntesis.
Entonces ambos renacimos
con lozanía,
volvimos a sentir la brisa
del amor.
Cual cándidos adolescentes
tomados de las manos,
descubrimos que lo nuestro
es inmortal.
Dijiste que conservabas
tu lunar,
sabías que lo adoraba,
y lo besé ansioso...
Tu sonrisa y labios rosados
me hacían feliz.
Te dije que te amaba más;
decías lo mismo.
En la quietud de una noche
de estrellas,
cuando la Luna se asomaba
por el Prado,
y las flores aromaban el aire,
juramos no dejarnos.
Carlos Rafael
Imagen de Pinterest

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