No llores mi poetisa
que me duele tu dolor,
ya vengo como la brisa
para darte mi amor.
Por verte me desespero
refrenando mi pasión.
Confieso, por vos me muero,
mi hermosa ilusión.
Mis versos te acarician,
deambulan con furor
y ansias por tu delicia,
por tu néctar de amor.
Tus versos me enamoran
y encienden mi pasión.
Nuestras almas deliran
y se riman con unión.
Las noches de plenilunio
resplandecen en tu piel,
al verla es mi fortunio,
al besarla es cual miel.
Por siempre te amaría,
mi amor es inmortal;
vivir sin ti no podría,
mi entrega es total.
Carlos Rafael
Imagen de red

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