Fue la noche de verano
cuando dejaste que te ame,
descubriste tu belleza
obnubilado me volviste.
Recorrí desenfrenado
tu sinuoso piel de musa.
Tu fragancia a jazmines
me embriagó para amarte...
En tu lecho te veía,
como en sueño emergiste,
fue locura lo que hice,
tu me dejaste que te ame.
Olvidarte es inútil,
si yo volviera a contemplarte
en tu lecho afelpado,
te amaría delirante.
Por las noches te aguardo
como volcán que se contiene,
al pensar en ti yo ardo.
Enloquecido ya me tienes.
Reprimirme ya no puedo,
ya no soporto tus encantos,
me impacientan y transgredo
con gran furor razonamientos.
Carlos Rafael
Imagen de red

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