La brisa enloqueció al saber que no estabas,
amustiada por doquier te buscaba.
Tu cuerpo de afrodita fragante, extrañaba,
bien sabías que con ansias te amaba.
He visto un picaflor que besaba
a las flores,
impetuoso aleteaba gozoso.
Sedente, no encontraba en ellas, tus sabores;
y estaba por tus besos ansioso.
Extraño a mi estrella fugaz iridiscente,
por besarla con pasión, yo me muero.
La brisa y el picaflor, exultantes,
mientras yo, por tu amor desespero.
Confieso, que yo no tengo temor
de entregarme
a tus brazos de beldad irrestricta.
Dijiste que me arriesgo, que tu vas a matarme.
Que así sea, mi belleza invicta.
Carlos Rafael
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario