Tus besos bragados de fuego de amante
me trastornaron esa noche calurosa,
tu boca y mi boca se unieron acezantes
te entregaste hacia mí apetitosa.
Tu boca amó lo que más te alocaba
te extraviaste afanosa tras su néctar;
mi boca sedienta, tu cuerpo lo amaba,
desesperado deseaba tu elixir.
Llegamos al puerto que ambos acezamos,
euforizados nos unimos insaciables,
fugaz apoteosis de fuego alcanzamos.
No existió entre nosotros imposibles.
Al día siguiente tu cuerpo y el mío,
cohesionados todavía se amaban,
mis labios sedentes aún por tu rocío,
y aromados a tus pétalos estaban.
Amada, serás la perpetúa primavera,
inmarchitable y ostensible gran fortuna.
Con ganas por ti y tu amor enloqueciera,
y te confieso, como tu no hay ninguna.
Hermosa historia contigo escribimos,
los episodios de entonces se volvieron
perpetuos recuerdos que nunca olvidamos.
Fue que incluso, nuestras almas se amaron.
Estás en mi pecho, cual fueras mi sisella
que se resiste alejarse y dejarme.
También yo te amo, mi vida por ti es bella.
Aunque intente, es inútil olvidarte.
Carlos Rafael -mpl
Imagen de Pinterest

No hay comentarios:
Publicar un comentario