En la noche, ardía su belleza,
el verano en celo, la desnudó,
resistir imposible a la guapeza.
Entendía sus ansias, y la amó.
Prolongadas caricias conducían
al disfrute de cuerpos con profusión;
apetentes, a besos consumían
la ambrosia lograda con fruición.
Misteriosos amantes de la noche,
prorrumpieron suspiros con turbación
alcanzando finales con derroche,
como nunca, hermosa satisfacción.
Al amarse temblaban con euforia,
se buscaban, tenían tanta ansiedad.
El momento de nuevo llegaría,
la locura, tendría su intensidad.
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