Lejana como una estrella
allende el espacio etéreo,
fascina tu presencia tan bella.
Por ti es que existe el empíreo.
Sin tí, es imposible mi vida,
sería un vacío mortuorio,
por siempre lloraría tu ida
recluido en el frío hermitorio.
¿Por qué esta pasión inmedible?
También hasta en sueños te amo.
Lo nuestro, es amor indecible,
con ansias, en las noches te llamo.
Carlos Rafael
Imagen de red

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