Llegaste una noche calurosa,
tu blusa irisada y escotada.
Sonriente me abrazaste amorosa,
tu boca de cereza, acicalada.
Vestías pantalón muy ajustado,
tus muslos denotaban tu hermosura,
tus senos y sus montes aureolados.
Absorto contemplé tu bella cintura.
Tenías la mirada cautivante,
tus labios como pétalos tentadores,
tu voz encantadora y extasiante,
tus ojos subyugantes llena de amores.
Tu rostro parecía afrodísia,
tu boca, de mis sueños la delicia.
Locuras me causaban tus caricias,
tus besos inspiraban tu poesía.
Sería sin sentido mi existencia
si tú no estarías para amarte,
por eso, yo extraño tu presencia.
Confieso, no quisiera nunca perderte.
Carlos Rafael
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